Sergei Rachmaninov (1873-1943)

Rachmaninoff_seated_at_Steinway_grand_piano_Alamy_fma

Evidentemente no podía faltar en esta serie una figura como Sergei Rachmaninov, pianista legendario y gran compositor. Como tampoco olvidaré a Sergei Prokofiev, otro ruso de primer nivel con trayectoria parecida a la de Rachmaninov.

Rachmaninov abandonó Rusia el año 1917 para afincarse en Francia, Suiza y, a partir de 1933, definitivamente en los Estados Unidos. Si Busoni fue el primero de los grandes pianistas modernos, Sergei Rachmaninov y Joseph Hofmann se pueden considerar sus seguidores. La figura de Rachmaninov era imponente y producía hasta escalofríos verle actuar. El público norteamericano veía en él un ser distinto, muy particular. Alto, distinguido, delgado, de aspecto muy serio, cara atormentada, pelo rapado… Las actuaciones con sus conciertos para piano y orquesta eran seguidas por miles y miles de personas, eclipsadas por una magia inolvidable.

Rachmaninov aprendió el piano en manos de Nikolai Zverev, discipulo de Tchaikowsky, un maestro único con el que también estudiaron Scriabin y Alexander Siloti. Este último, precisamente, era primo hermano de Rachmaninov. Con Zverev, Rachmaninof adquirió una técnica altísima que luego fue determinante en sus
actuaciones.

En un principio, Rachmaninov no pensaba dedicarse plenamente a la vida concertística y en sus conciertos incluía sobre todo obra suya, que era recibida con mucho interés. Pero su grave situación económica lo llevó a cambiar su vida artística y a dedicarse de lleno a dar conciertos de piano. Esta sería, finalmente, su principal actividad. Consiguió una ràpida y ascendente reputación, equiparándose con los mejores pianistas de su época, como Godowsky y Hofmann. a quien dedicó su Tercer Concierto para piano y orquesta. Rachmaninov era una persona muy sensible, extremadamente sensible. Y su manera de enfocar las interpretaciones son objeto de una larga reflexión entre la escritura musical, como parte esencial y la emocional que era en definitiva su objetivo. Una amiga de Rachmaninov, llamada Marietta Shaginyan, explica en palabras suyas su obsesión por lo que él llamaba “el punto”. Se refería al punto culminante, como el momento más importante de la obra y que todo lo que precede a la llegada de dicho “punto” debe ejecutarse con una muy pensada gradación sonora. Este punto puede hallarse hacia el final o en medio. Puede ser fuerte o suave, pero el intérprete debe acercarse a él con cálculo certero.

La posición de Rachmaninov frente al piano era muy natural. Al ser alto y de brazos largos, el teclado era para él más asequible que para otros pianistas. Sus manos eran grandes y le permitían alcanzar una distancia de duodécima. Se sentaba como si estuviera frente a un escritorio y con la cabeza erguida o ligeramente inclinada. Su fuerza se hallaba concentrada en sus férreas manos que podían lograr unos fortissimos, capaces de responder a una orquesta entera. Pero su pulsación, en general, era muy flexible, etérea y de enorme calidad. Y su legato era facilmente reconocible. Era un pianista muy controlado, de alma romàntica pero exenta de sentimentalismos. Sus famosos conciertos para piano, en especial el nº 2 y el nº 3 lo llevaron a la gloria. Son dos obras maravillosas y algo distintas. El Segundo, estrenado 27 de octubre de 1901 en Moscú, con Siloti de director, y el Tercero, estrenado en Estados Unidos con la Filarmónica de Nueva York, dirigida por Walter Damrosch, el 28 de noviembre de 1909, con el mismo Rachmaninov de solista. El éxito de esta obra causó una sensación enorme. Era su debut en Nueva York, para seguir luego con una serie de apariciones como pianista y como director. Actuó con las orquestas de Chicago, Filadelfia y Boston, que le ofrecieron la dirección permanente de la gran orquesta, aunque Rachmaninov rehusó, ya que quería estar con sus amigos de Rusia. Marchó a Rusia, pero volvió a América en 1939, debido a la inminente Segunda Guerra Mundial. Su última temporada fue la 1942-43, cuando estaba a punto de cumplir 70 años. Murió en California, el 28 de marzo de 1943.

rachmaninoff.jpg

De todo el material que podemos encontrar en el portal de YouTube, he elegido dos documentos que considero trascendentes. Los dos impactantes: la grabación de su Tercer Concierto para piano, que Rachmáninov interpretó dirigido por Eugene Ormandy, y un video conmovedor, donde vemos a Rachmaninov en varios ambientes. Su título es Rachmaninov Documentary The Harvest Of Sorrow. Dura una hora y cuarenta minutos y es un documento bello, muy humano y donde vemos a Rachmaninov en las más diversas situaciones. Especial, muy especial y entrañables son las escenas en familia, jugando con los niños, con el perro, a tenis, distendido, leyendo…, siempre con su porte elegante y muy atento a su entorno. Era, sin duda, además de un enorme compositor e intérprete una persona fascinante, inolvidable.


Anuncis

Artur Schnabel (1882-1951)

schnabel_artist_crop

Este pianista de origen polaco vino a la escena como un pianista raro. En vez de prodigarse como los demás alumnos de Leschetitzky, interpretando las obras virtuosas de Liszt, optó por concentrarse en los Mozart, Beethoven y Schubert, que de hecho fueron sus grandes especialidades.

Artur Schnabel nació en Lipnik, Moravia el 17 de abril de 1882. A los 7 años fue llevado a Viena, a la clase del profesor Hans Schmitt, con quien estudió hasta 1891. De 1891 a 1897 lo hizo con el todopoderoso Theodor Leschetitzky y su ayudante Annette Essipoff. En Viena debuta en 1890 y comienza sus conciertos regulares por Europa en 1896. En 1900 se traslada a Berlín donde vivirá 33 años.

Schnabel se casó con la contralto Therese Behr, quien lo movió a interpretar lieder de Schubert que culminó con unos recitales históricos en Berlín, acaecidos en el año 1928. Ya antes había estado en París, dando clases de piano, y en 1925 fue nombrado
profesor en la Musikhochschule de Berlín. Schnabel, de ascendencia judia, visitó Palestina en 1934. También fue muy solicitado como pianista de cámara, actuando con los grandes solistas del momento: Flesch, Casals, Feuermann, Fournier, Hindemith, Szigeti, Primrose…

SCHNABEL COMPOSITOR
Interpretar no era sin embargo la principal ocupación de nuestro músico. Además de profesor era un muy hábil compositor: escribió un concierto al estilo romántico, diversos ciclos de canciones, que interpretaría con su esposa Therese Behr, tres sinfonías, un quinteto con piano, cinco cuartetos de cuerda, tríos y sonatas.

Schnabel ya había realizado una gira por los Estados Unidos en los años 1933-34 y su último compromiso antes de la Segunda Guerra Mundial fue Australia. Su repertorio se ceñía a Beethoven y Mozart, además de Schubert, entonces poco conocido por lo que a obras para piano se refiere. La llegada del nazismo le obligará a trasladarse y, a partir de 1939, se trasladará a Inglaterra, hasta que en 1944 se convierte en ciudadano norteamericano. Allí se dedicó a la docencia, en la Universidad de Michigan, hasta su vuelta a Europa, después de la Segunda Guerra Mundial.

LAS SONATAS DE BEETHOVEN
Schnabel fue el primer intérprete en ofrecer las 32 sonatas de Beethoven en el Volksbühne de Berlín, entre enero y febrero de 1927. Las tocó en cinco conciertos, además de incluir las Variaciones sobre un vals de Diabelli. La interpretación de esta obra cumbre es extraordinaria. Y por suerte la podemos escuchar en un registro de Archiv del año 1939. Masterizado cuidadosamente, tenemos un documento enormemente importante. Schnabel tocaba a Beethoven de manera sublime. Ya una nueva manera caracterizada por la austeridad, claridad, música desprovista de todo elemento efectista, toque luminoso… es un gran placer escucharle. Tres ejemplos de sonatas producen impacto después de tantos años de su grabación. Dos sonatas tan queridas como la Appassionata” y Claro de luna, junto a una versión enormemente conmovida de la opus 110. Artur Schnabel es, además, autor de un divertido y ameno libro titulado My Life and Music, una mezcla de autobiografía y comentarios sobre diversos temas musicales.

Schnabel llibre.jpg


Alberto Jonás

Alberto_Jonás

Hijo de padres alemanes, nació en Madrid el año 1868 y murió en Filadelfia en 1943. Fue un virtuoso a nivel internacional y autor de una amplia publicación titulada Escuela magistral de la Virtuosidad Pianística Moderna. Su vida artística comenzó en el Conservatorio Superior de Música de Madrid, donde se graduó con tan solo 12 años. A los 18 y contra la voluntad de sus padres, que querían disuadirlo de seguir su carrera pianística, ingresa en el Conservatorio de Bruselas, donde estudía cuatro años con Arthur De Greef, discípulo de Liszt. Tras graduarse en 1890, participó en el Concurso Internacional Anton Rubinstein, que se celebraba en el Conservatorio de San Petersburgo. No obtuvo el Gran Premio, pero produjo una gran impresión a Anton Rubinstein, que sin dudarlo lo animó a ser su alumno. Estuvo en esta ciudad rusa tres años y pronto alcanzó un sólido nombre como pianista y maestro. En 1891 haría su debut con la Filarmónica de Berlín, dirigida por Hans von Bülow. En 1893 el debut fue con la Sinfónica de Nueva York, en el Carnegie Hall, y en 1894 es nombrado profesor en la Escuela de Música de Michigan, para convertirse más tarde en director y presidente de dicha institución, en Detroit, cargo que desempeñó hasta 1904. Antes, en 1897, ya había debutado con la Orquesta Sinfónica de Boston.

En 1904 decidió volver a Berlín, ciudad donde se instaló, y en poco tiempo se convirtió en uno de los mejores maestros de piano. Fue profesor del Conservatorio Klindworth-Scharwenka y trabó amistad con el pianista Leopold Godowsky y Moritz Moskowsky, también profesores en este centro. La Primera Guerra Mundial lo llevó de nuevo a Nueva York, donde se estableció definitivamente. Permaneció allí hasta su muerte, el año 1943. Formó a muchos pianistas, también desde su otra residencia en Filadelfia, donde era profesor del College Combs of Music.

Su verdadero testamento fue la antología sobre técnica pianística con la que trabajó de manera incesante, logrando un valiosísimo testimonio, en el que colaboraron los más grandes pianistas del momento.

LA ESCUELA MAGISTRAL DE LA VIRTUOSIDAD MODERNA
Esta obra de una importancia capital comienza su curso en el año 1920. La intención de Jonás era que el tratado fuera una fuente de información exhaustiva, en el que colaboraron grandes músicos y pianistas, con sus propias ideas, con el fin de mostrar las principales corrientes del pianismo moderno. Tardó siete años en completar esta hazaña, que hoy representa aún un verdadero tesoro por lo que a la técnica interpretativa se refiere. La muestra resulta fascinante por el detalle en que los mejores pianistas explican sus secretos y originalidades pianísticas: Emil Sauer, Ferruccio Busoni, Wilhelm Backhaus, Ossip Gabrilovicth, Joseph Lhevinne, Isidor Philipp, Alfred Cortot, Ignaz Friedmann, etc. Todos ellos, con sus propuestas, representan una colección única e irrepetible. Desde problemas de coordinación hasta la preparación de grandes saltos, extensiones, posiciones fijas, ejercicios de dedos, de muñeca, staccato, acordes, digitación, memorización, ejercicios de calentamiento…, todo un recetario inacabable pero de un valor único. La obra se encuentra a la venta bajo el nombre de Master School of Virtuoso Piano Playing – Alberto Jonás.

Alberto Jonas (obra)

Isidor Philipp

Los dos próximos artículos están dedicados a dos nombres casi desconocidos pero fueron importantísimos en su época: Isidor Philipp y Alberto Jonás. Dos pianistas de gran talla, si bien su obra estuvo centrada en la pedagogía, actividad que desarrollaron con extrema eficacia. Dos vidas separadas con trazos en común. La de Philipp, entre París y los Estados Unidos, y la de Alberto Jonás, entre Bruselas, San Petersburgo, Estados Unidos y Berlín. En la selección de grandes pianistas del pasado que he hecho, creía muy importante sacar a la luz estos dos nombres, ya que no se prodigaron como pianistas, pero como pedagogos hicieron una labor inmensa, que tuvo directa repercusión en muchos pianistas que tuvieron ocasión de conocerles. Los dos nacieron en el mismo periodo. Philipp en el año 1863 y Jonás en 1868.

Isidor Philipp.jpg

ISIDOR PHILIPP
Nacido el 2 de septiembre de 1863 en Budapest y murió en París en 1958. Era descendiente de judíos húngaros. Estudió piano con Georges Mathias, que fue alumno de Chopin, en el Conservatorio de París, y en 1883 obtuvo el Primer Premio de Interpretación. En el Conservatorio entablaría relación con Claude Debussy. Una amistad que duraría toda su vida. Philipp era un experto en la música de este compositor. Después de la muerte de Debussy, se le consideraría la principal autoridad en su música para piano.

Philipp tuvo una brillante carrera de pianista, siendo un asiduo en los históricos conciertos que celebraban las orquestas Lamoureux, Colonne y la del Conservatorio. Tuvo ocasión de escuchar a Liszt y a Anton Rubinstein. Durante la década de 1890 formaría un trío muy conocido junto a Loeb y Bertelier. Sin embargo, a comienzo del siglo XX, reduciría los conciertos para dedicarse a la enseñanza y así, a partir de 1921, ejercería de profesor en el Conservatorio de París y en el Conservatorio Americano de Fontainebleau, en los que lograría una gran fama. Cuando los nazis entraron en París, Philipp marchó rápidamente a los Estados Unidos en 1940. Los nazis confiscaron su apartamento.

Se trasladó a Nueva York, y al año siguiente comenzaría su labor pedagógica en dicha ciudad, y también en L’Alliance Français de Louiseville, en la ciudad de Québec, Canadá. En Nueva York daría diversos recitales junto al violinista John Corigliano, célebre concertino de la Filarmónica de Nueva York. Tras la Segunda Guerra Mundial, alternaría París con Nueva York. Isidor Philipp fue un maestro muy particular. Y no siempre elegía por alumnos a los mejores estudiantes. A veces le gustaba coger a estudiantes de nivel medio, por intuición o simpatía. En los archivos de Louisville, depositados en la universidad por la American Liszt Society, se hallan sus composiciones para piano, ejercicios y estudios, además de las ediciones de las obras de Franz Liszt, además de correspondencia y trabajos didácticos. Philipp tuvo muchos alumnos, varios de ellos destacadísimos, como Nikita Magaloff, Aaron Copland, Serge Conus, Alexander Tcherepnin, Soulima Stravinsky, Pierre Dervaux, Grace Barnes, etc.

Wanda Landowska (1879-1959)

Landowska 1

Esta célebre artista nació en Varsovia el 5 de julio de 1879. Recibió la formación musical en el Conservatorio de su ciudad. En 1896 se trasladará a Berlín, donde estudia composición con Henrich Urban. Aconsejada por Henry Lew, con quien se casaría, se instaló en París en 1900. Allí estudiarán la música barroca de los siglos XVII y XVIII, sobre su correcta interpretación e investigaciones diversas que culminarán en la publicación del libro La música antigua, que se publicó en 1909. Esta obra tiene un título muy elocuente: Musique ancienne: le mépris pour les anciens, la force de la sonorité, le style, l’interpretation, les virtuoses, les mécènes et la musique.

Pero un hecho fatal tuvo lugar en París, su marido, Henry Lew, murió de accidente automobilístico. En esta primera década del siglo XX, Landowska se asociará con la Schola Cantorum de París y renunciará a interpretar a Bach con el piano en favor del clave. Su primera actuación pública fue durante el año 1903, y en 1912 fue cuando contactó con el director de la famosa Casa Pleyel, Gustav Lyon, proponiéndole la construcción de un clave a partir del estudio de claves antiguos y transformándolo con la tecnología del piano moderno. De 1913 a 1919 fue profesora de clave en la Hochschule de Berlín, y de Berlín marchará a Suiza donde en este último año interpretó una histórica Pasión según San Mateo.

A partir de 1925 decidió fijar su residencia en París. Allí fundó la Ecole de Musique Ancienne, dedicándose de lleno en la enseñanza. Su hogar en Saint Leu se convirtió en un centro de investigación e interpretación de música antigua. Hay que recordar que en París había un gran ambiente por lo que se refiere a la música del pasado gracias a las sociedades de conciertos y varios proyectos editoriales entre ellos la publicación de las obras de Rameau. Pero cuando Alemania invadió Francia, Wanda que era de origen judio tuvo que marchar rápidamente. Escapó con su asistente y compañera Denise Restout abandonando su residencia. Era el año 1940. Fue a Lisboa y luego a Nueva York, en diciembre de 1941. Su casa de Saint Leu fue saqueada y desvalijada desaparaciendo sus manuscritos además de los instrumentos. En América se instaló en Lakeville, Connecticut donde inició una gran actividad como intérprete y como maestra.

Landowska 2.jpg

WANDA LANDOWSKA EN BARCELONA
En los primeros años del siglo XX, Wanda Landowska estuvo en España actuando en varias ciudades. El año 1905 y 1906 lo hizo en Madrid y otras ciudades, como Granada y Málaga, pero una relación muy especial la tuvo con Barcelona. Landowska venía ya con un nombre consolidado y de gran relieve. Fue a partir de 1903 que comenzó a introducir en su repertorio piezas de Bach en sus recitales cuya actividad quedó reflejada en un amplio escrito de la editora G. Astruc Wanda Landowska. Pianiste et claveciniste. Articles de la Presse Européenne. Su relación con Barcelona comienza en 1909 y se prolonga hasta más allá de la década de 1920. Barcelona estaba en pleno auge modernista. Hacía muy poco de la construcción del Palau de la Música y el maestro Lluís Millet, al frente del Orfeó Català, fue clave para la fundación de la Sociedad Catalana de Conciertos, que fue de hecho quien promovió la construcción del nuevo coliseo además de la Revista Musical Catalana, que nació en 1904 y que fue elemento clave como medio de expansión de la actividad del Orfeó Català. Y por este medio fue cuando Barcelona recibe la Schola Cantorum de París dirigida por Charles Bordes y del doctor Albert Schweitzer. La primera vez que vino fue en 1903 y la segunda en 1906. Se interpretaron autores como Gluck, Mozart, Rameau, Beethoven, Franck y naturalmente Bach y también fragmentos de Els Pirineus de Felip Pedrell. La figura de Bach fue el centro de la gran manifestación sobre música antigua. Albert Schweitzer fue la gran figura para inaugurar los “Conciertos Inaugurales” en el Palau del año 1908. Tras la inauguración se prepararía la llegada de Wanda Landowska que fue en diciembre de 1909. En los días 13 y 17 de este año celebró dos conciertos importantes que se abrieron con la obra de Bach:

Concierto Italiano, la Sonata en re mayor de Mozart, breves piezas de Rameau y Couperin y una obra suya titulada Bourrés d’Auvergne basada en cantos populares
de Polonia, su tierra natal. En diciembre de 1910 aparece un artículo firmado por Wanda Landwoska en le Revista Musical Catalana con el título de Bach y el clavicémbalo. Luego vendría el año 1912 con otros dos conciertos acompanyada por la Orquesta Sinfónica de Barcelona, dirigida por Lluís Millet, interpretando el Concierto en mi bemol de Mozart y el Concierto para clave en sol menor de Bach BWV 1058. En el segundo concierto tocando ella sola interpretó la Fantasía cromàtica y Fuga de Bach y piezas de Scarlatti, Rameau y Couperin. Y fue en el año 1926 cuando tuvo lugar el estreno del Concierto para clave de Falla que tuvo lugar el 5 de Noviembre. Falla dirigía al reducido grupo de solistas con Pau Casals al violonchelo y el resto de músicos de su propia orquesta.

La relación de Wanda Landowska en Barcelona tuvo una gran importancia sobre todo por la recuperación de obras del pasado, por la manera de interpretarlas y por resucitar un instrumento como el clave que de nuevo ostentaría un lugar de honor dentro de la música antigua.





Emil von Sauer (1862-1942)

Sauer

Antes de hablar de Alfred Cortot, tenía previsto incluir a otro pianista formado por Nicolai Rubinstein y en parte también por Liszt. Se trata de Emil von Sauer, nacido en Hamburgo, que se distinguió por su calidad. Fue considerado como un poeta del piano, por sus interpretaciones llenas de distinción, elegantes y con un toque de mucha calidad. Fue a raíz de escuchar a Anton Rubinstein, cuando tenía 14 años, que decidió ser pianista. Tocó delante de Rubinstein quien le recomendó estudiar con su hermano Nicolai, en el Conservatorio de Moscú, de 1879 hasta su muerte en 1881. Sauer también tuvo una gran impresión al escuchar a Clara Schumann interpretar el concierto de su marido, así como a Hans von Bülow las últimas cinco sonatas de Beethoven. Pero sería el encuentro con Liszt el que culminaría su deseo de ser pianista. Durante dos veranos (1884 y 1885) tuvo ocasión de asistir a las famosas Clases de Verano, que el famoso pianista realizaba en Weimar. A veces se suele decir que Sauer fue alumno de Liszt y se deja a Nicolai Rubinstein en un segundo término. Sauer ya declaró que su verdadero maestro fue Rubinstein y, aunque el estudio con Liszt durante dos veranos fue enormemente importante, fue en un período en que el gran maestro y pianista se hallaba ya viejo, y no pudo enseñarle demasiado. Sauer debutó en Berlín en el año 1885, con el Concierto nº 1 de Liszt. Se debut en los Estados Unidos fue en 1898 y en el Carnegie Hall actuó un año después, regresando luego en 1908. De 1901 a 1907 fue director del Departamento de piano del Conservatorio de Viena, y de 1915 a 1922 fue profesor en la Escuela Superior de Piano de la Academia de Música de Viena. Sauer también destacó como compositor, y así escribió numerosas piezas breves, dos conciertos para piano y orquesta, dos sonatas para piano y 24 estudios de concierto.

GRABACIONES
Por lo que se refiere a grabaciones por suerte al vivir tantos años se conserva aún la que hizo la editora Arbiter con el Concierto de Schumann y la Orquestra del Concertgebouw en 1940, solo dos años antes de su muerte. Pero, además, una maravillosa interpretación de 1941 con el Momento musical de Schubert nº 2 op. 94 y registros anteriores, destacando la Fantasía e Impromptu op. 66 de Chopin, del año 1928, y otra importante grabación como es el Estudio de Ejecución Trascendental nº 9 “Ricordanza”, de Liszt. Un legado más que suficiente para mostrar su gran categoría.

BIBLIOGRAFIA
Anderson, Robert Kinloch (1980): Sauer, Emil von. Stanley Sadie.
Schoenberg, Harold: The Great Pianists. Nueva York, Simon and Schuster.
Renfro, Anita Boyle: Emile von Sauer”. Southern Theological Seminary.

Josef Lhévinne (1874-1944)

lhevinne.jpg

Josef Lhévinne es otro de los grandes pianistas rusos. Fue discípulo de Vasili Sofanov y a su vez de Leschtizky. A su lado, es necesario hablar de su esposa, Rosina Lhévinne, ya que también fue una pianista extraordinaria. Ambos estudiaron en el Conservatorio de Moscú. Joseph se presentó en público cuando tenía 14 años, interpretando el Concierto Emperador de Beethoven, que dirigía Anton Rubinstein. Lhévinne era, además, compañero de estudios de Rachmaninov y de Scriabin. En 1892 conseguiría la Medalla de Oro.

La que sería su esposa, Rosina, se apedillaba Bessie y provenía de una familia de joyeros holandeses judíos que se trasladaron a Moscú entre los años 1881 y 1882. Tenía cinco años menos que Joseph y fue también discípula de Sofanov que, sin embargo, al enfermar, éste le recomendó de seguir con Joseph el que sería su esposo. Rosina también obtuvo la Medalla de Oro del Conservatorio en 1898. La joven pianista estaba ya preparada para ejercer la carrera de solista, pero cuando se casó con Joseph finalmente renunció a sus ambiciones y decidió permanecer al lado de su marido y dedicarse a la enseñanza y a la interpretación en dos pianos junto a su marido, con la reducción de la parte orquestal. Este voto lo respetó hasta la muerte de su marido en 1944. Más adelante contaré su enorme labor como maestra de piano.

Lhevinne i Lhevinne.jpg

El joven matrimonio vivió en Tbilisi, Georgia y luego en Berlín para después emigrar a Nueva York y trabajar juntos en la Juilliard School. Joseph, sin embargo, seguía con su carrera concertística. Era un personaje muy admirado y de caràcter más bien retraído. Le apasionaba la astronomía le gustaba dar recitales al aire libre y de noche. Era muy selecto y un gran técnico. Basta escuchar el estudio de terceras o el de octavas en si menor de Chopin como ejemplo de una técnica perfecta y depurada. También destacaba su legato quasi glissando, efecto que impresionaba a cualquier gran pianista que lo escuchara. Y su cantabile hermosísimo, que tanto influyó en las generaciones posteriores. Lhévinne era ya un pianista perfecto. Rosina Lhévinne vivió en cambio muchos años. Murió a los 96 años y sustituyó a su marido en la Juilliard desde el momento en que murió. Por internet podemos contemplar alguna de sus clases.