Gracias, España

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Ahora sí que debo hacer una pausa en cuanto a  mis preocupaciones políticas. Es urgente tener la mente clara y relajada ya que debo proseguir con una obra encargo, y sobre todo estar sereno y atento por el próximo estreno de mi “Natura contra Natura”. Pero antes, debo de hacer un escrito de despido por unas semanas. Comienzo.

Siempre he pensado en Pau Casals. Ya de muy jovencito ha sido mi referente. Referente en todos los sentidos. El musical y su comportamiento como persona. Casals costumbraba a decir que antes que músico se sentía ciudadano del mundo. No admitía las medias tintas. O se es o no se es. Ser o no ser.

Pau Casals tuvo que huir de España. El gobierno de Franco lo hubiera fusilado con mucho placer. También los nazis lo incomodaron cuando Casals ya se hallaba en Prades. Dos oficiales nazis lo visitaron para invitarlo a tocar delante del Fürher. Él se negó. No hubo conseuencias. Casals determinó que nunca iría a tocar a los paises donde se había reconocido el régimen de Franco. Le disgustó y mucho cuando después de visitar Inglaterra este país también reconocería el régimen del caudillo.

Cuando Casals vivía ya en Prades, diversos paises y en especial Estados Unidos le instaron a crear un Festival en dicho pais, con su nombre, además de ofrecerle la posibilidad de instalarse en él. Alexander Schneider, violinista húngaro afincado en Estados Unidos fue el mensajero que transmitió a Casals el ofrecimiento. Casals, sin embargo rehusó. Dijo que de ninguna manera podía abandonar Prades, vivir lejos de su Catalunya, lejos de tantos catalanes necesitados  que malvivían en el sur de Francia. Hubo una contrapropuesta de Schneider. Le dijo a Casals que en vez de desplazarse él a los Estados Unidos,  qué le parecería si lo hicieran al revés: que el Festival se celebrase en Prades. Casals quedó estupefacto. Prades era un pueblecito desconocido, mal comunicado y sin antecedentes culturales. ¿Cómo podía celebrarse un Festival en un lugar así? Pero Schneider le convenció y Casals aceptó. Rápidamente comenzaron los preparativos en los que además de los Estados Unidos también se unió  el gobierno francés. Un Festival Casals en Prades fue una noticia que recorrió todo el mundo y se convirtió en el festival  de música de cámara más importante de Europa.

Desde España se veía con malos ojos. Ya entonces el gobierno de Franco quiso boicotear el nuevo proyecto cultural. Intentaban impedir la salida de catalanes hacia tierras francesas. Los que íbamos sabíamos que no era prudente que se supiera…, pero íbamos. Mi odio contra el régimen de Franco era ya altísimo. Todos sabíamos las auténticas barbaridades que cometió cuando instauró la dictadura. Nuestro pueblo se silenció. Nadie se atrevía a nada ya que el castigo era inmediato. España entera se vio sumergida a la voluntad de los represores. Pero lo que se hizo en Catalunya sobrepasaba todos los límites. Se prohibió la lengua catalana. Se prohibió la edición de libros en catalán, en las escuelas, se eliminó el teatro en catalán, se prohibió cualquier publicación sean revistas o periódicos, se cambiaron los nombres de las calles, los nombres de todos los pueblos y pequeñas ciudades de Catalunya,  el hablar en catalán en las escuelas, fueran o no religiosas. Las empresas no podían imprimir documentos en catalán, se prohibieron  los nombres en catalán en todos los documentos oficiales, también en las escrituras y demás documentos realizados por los notarios. Se prohibió el himno nacional “Els segadors”, se cambió el nombre de Palau de la Música Catalana por el de Palacio de la Música. También la palabra Barça fue borrada y considerada delito. Recuerdo a policias – los grises – como se llevaban espectadores del campo de Les Corts, con el fin de propinarles una paliza en la Comisaria de Via Laietana. Los funcionarios de Catalunya nos trataban como si fuéramos gente especial. Todo era gravísimo pero considero que lo más grave era que perdiéramos nuestra identidad. Pensar que la lengua que recibía desde que nací por parte de mis padres se convertiría en “lengua prohibida”… Nunca lo superé. Cuando íbamos fuera de Barcelona, no nos atrevíamos a hablar nuestra lengua ya que para muchos era una provocación. Y ahora, de nuevo, y gracias a la vuelta atrás del asqueroso Gobierno de España, se me han despertado los demonios del pasado. Cuando observo los rostros de nuestros politicos delincuentes, en algo relacionado con el tema catalán su mirada, su expresión adquiere una dimensión maléfica. Fijaos en el rostro del Ministro de Justicia, Rafael Català!

¿Y ahora qué? Pues que los catalanes, mi pueblo, está en el punto de mira de toda España. Se odia a Catalunya, se odian a los catalanes, se considera a los catalanes como culpables de querer desintegrar España. Grave. Gravisimo!! Y aquí me lleva a pensar en Hitler. En el nazismo que el sinvergüenza de Felipe González se atrevió a equipararlo con el comportamiento político de Catalunya. Pero no él solo, también los barones corruptos del PSOE cuya imbecilidad ha llevado el partido al traste. Ahora está en boca de muchos españoles tildarnos de nazis. He mencionado a Hitler ya que su demoníaca maniobra llevó al pueblo alemán a matar a los causantes de la inestabilidad. Los judíos ante todo. Años atrás los judíos vivía en Europa sin demasiados problemas. Y a muy pocos se les ocurria incluso pensar si tal o cual era judío o no.  Habían pequeños brotes de racismo que la sociedad consideraba como casos aislados. Muchos judíos que vivían en Alemania no pensaban ni remotamente que ocurriera lo que ocurrió. El antisemitismo existía solo en casos aislados. El maquiavélico plan de Hitler comenzó ya con pequeños grupos violentos aunque con un plan muy calculado e imparable. De menos a mas. Iba creciendo paulatinamente. De conflictos verbales se pasó a acciones más violentas y discriminatorias. Se fomentó un odio de raiz étnica en la prensa y en la radio. La bola era cada vez más grande. Mentiras y calumnias contra ellos era una constante, se les avergonzaba de su identidad. La semilla de odio se impregnó en la poblacion alemana hasta que cualquier agresión a un judío era justificada e incluso propiciada por la misma víctima. Luego. Ocurrió lo que ocurrió.

El pueblo judío era el causante de todos los males no solo en Alemania sino en toda Europa. Los judíos tanto en Austria como en Alemania. Los intelectuales judíos y la burguesía judía ya desde el siglo XIX se distinguia en proteger las artes y fue muy activa en el esplendor cultural de Viena. Se integró completamente en la vida cultural de Viena y fue precursora de tantas novedades.

Pero no. La red de la muerte se iba planificando. Y en ella, además de los seis millones de judios, perecieron republicanos españoles, homosexuales, gitanos, comunistas, disminuidos fisicos…

Cuando yo era joven, mi lengua, el catalán era mi persona. Por otra parte, los judíos cuyos músicos e instrumentistas han constituido parte de mi familia, ha sido una raza muy querida para mí. Pero ahora todo este tumulto político, provocado sobre todo por el Partido Popular, de repente se han disparados mis antenas. ¿Otra vez? Me pregunto. ¿No estamos en democracia? Pues no. No estamos en democracia porqué aquí se roba a placer y la justicia se ha ido a pasear. A veces vuelve del paseo. Pero ya es tarde, después 10, 15, 20 años de siesta. ¿Por qué ha estado silenciada o tan poco receptiva? Vaya. La explicación es elemental y ya la he dicho muchas veces. Cuando una justicia se cruza de brazos, hay terreno libre para lo que sea. ¿Qué moral hay en España? ¿Acaso existe moralidad y relación mutua entre Comunidades?

Entre las diferentes Comunidades Autónomas, hay celos y poca relación. Sobre todo la cultural. Catalunya es naturalmente la mala. Peor que Euskadi donde ETA mató a placer y en Catalunya no se ha matado a nadie. Pero los catalanes somos peores. Somos como los judíos de España.

El Referendum está prohibido. No sabía que un referendum pacífico fuera objeto de prohibición. España es diferente, naturalmente.  He hablado de Hitler y los judios. Si ellos fueron los culpables de los males de Alemania, Austria y Europa entonces los catalanes somos también culpables de mucha parte de los males de España. Hitler optó por la Solución Final. Los campos de concentración y de exterminio. Y mi mente me lleva a pensar que la expresión facial de muchos dirigentes del PP pero también de los barones -hoy millonarios- del desgraciado PSOE es parecida a la de muchos nazis. Expresión de menosprecio y rabia. El rostro se descompone y la mirada no es precisamente bondadosa. Ignoro si existe un traductor de imágenes. En caso de existir, muchas de las miradas que observo tienen un desprecio mortífero. No existen las virtudes humanas. El dialogo tampoco y sí el pensamiento único.

Gracias España.

Jordi Cervelló

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