Gorki y Bunin

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Máximo Gorki

Tolstoi dijo una vez que Máximo Gorki (1868-1936) que parecía “haber nacido viejo”. Efectivamente, Gorki sufrió lo indecible durante los primeros ocho años de su vida, tal y como describió en su libro Mi infancia (1913). Es un llanto a la pobreza y la crueldad que lo alejó de la Rusia campesina, violencia que lo acercó a los bolcheviques. Decía Gorki: “Cuando trato de recordar las viles abominaciones de aquella bárbara existencia en Rusia, en ocasiones me hago la misma pregunta: ¿Vale la pena registrarlas? Y con una convicción cada vez más firme descubro que la respuesta es afirmativa, porqué aquella era una verdad real y repugnante, que hay que conocer hasta sus raíces”.

Paralelamente, debo mencionar a otro escritor ruso que fue una fuente paralela a la de Gorky. Se trata de Ivan Bunin (1870-1953), el primer autor ruso en describir el clima brutal y opresivo que se sufría en las aldeas. Su novela corta titulada La aldea (1910) es un relato escalofriante sobre la brutalidad de los hombres del campesinado. Bunin explica, con un realismo puro y duro, escenas espantosas que tuvo que presenciar, y también otras de las que había oído hablar: “Una mujer es apalizada por su marido borracho, y tuvo que ser vendada como una momia”. La aldea transcurre en 1905 en un lugar llamado Durnovo, que en ruso quiere decir “podrido”, “malo”. Este relato tuvo un impacto enorme, una verdadera sacudida que obligó a la sociedad rusa a reflexionar.

Como Bunin, también Gorky sufrió lo indecible en la aldea. Era huérfano y había sobrevivido comiendo basura en las orillas del Volga. La Asociación Rusa de Escritores Proletarios consideraba a Gorky uno de los más significativos escritores rusos, dado su pasado proletario. Éste huyó a Europa en 1921, horrorizado por el cambio que la Revolución experimentó hacia una violenta dictadura. Vivió en Italia hasta 1931, año en que regresó a Rusia, confiando en el Plan Quinquenal proyectado por Stalin. Su vuelta fue recibida con grandes honores. El Teatro de las Artes de Moscú pasó a llamarse Teatro Gorky, y fue nombrado Presidente de la Unión de Escritores Rusos. Gorky también apoyó la Asociación Rusa de Escritores Proletarios, para promover autores trabajadores , como experimento temporal. Pero, en 1932, el Comité Central abolió la Asociación y los escritores pasaron a estar bajo el control de la Unión de Escritores Rusos. Ese mismo año tendría lugar en la residencia de Gorky una famosa reunión en la que asistieron Stalin y otros líderes del Kremlin, así como cincuenta escritores. En ese encuentro se formuló la doctrina del realismo socialista, que uniría las tradiciones realistas de la literatura del siglo anterior con el romanticismo revolucionario de la tradición bolchevique. Según la visión estalinista de la doctrina, el artista no debía retratar la vida soviética tal como era sino tal como debería ser. El nuevo escritor soviético dejaba de ser un creador para convertirse en una especie de cronista, que se ceñia a la versión mítica del Partido. Incluso escritores reconocidos tuvieron que modificar sus obras.

Gorky escribió, además de Mi infancia, otra novela importante de juventud, La madre (1906). Más adelante, ya con una conciencia más elevada, escribiría Recuerdos sobre Tolstoi (1919) y Los Artamonov (1925).

Otros grandes escritores rusos fueron Ivan Sereievich Turguenev, Alexei Feofilaktovich Pisemski, Nikolai Seminovich Leskov y Vladimir Galaktionovich Korolenko.

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Ivan Bunin

 

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