Los primeros pasos de la música en Rusia

La música en Rusia no tiene una tradición musical muy antigua. Sin embargo, el alma musical de este pueblo se distinguió pronto por ser muy rico en el canto. Y ello explica el rápido florecimiento de la música autóctona. La ópera nacional rusa  nació en los primeros decenios del siglo XIX, en tentativas todavía inciertas, hasta que estudiosos y musicólogos advirtieron un riquísimo patrimonio inexplorado artísticamente de esta tierra ilimitada. Una primera manifestación de gran envergadura tuvo lugar en el Teatro de la Corte de San Petersburgo, aunque con una compañía de cantantes italianos, que interpretaban intermedios cómicos de su repertorio. Era el año 1730. Cinco años más tarde, el cantante también italiano Francesco Araja introdujo las primeras óperas con libretos de Metastasio, traducidos al ruso. Más adelante, durante el reinado de Caterina II, se presentaron óperas cómicas y serias de grandes autores nuevamente italianos, como Manfredini, Paisiello, Sarti, Cimarosa, así como también de Spontini, Rossini y Donizetti. Mientras tanto, jóvenes compositores rusos se desplazaban a Italia para completar sus estudios: Volkoff, Fomin, Matinski, Bortniaski y Beresovsky.

Otro caso muy especial fue el de otro músico italiano, Catterino Cavos. Se consideró uno de los pioneros de la ópera nacional rusa, aunque es a Glinka a quien se debe la primera ópera verdaderamente rusa, compuesta por un ruso. De todas formas, es importante destacar a los Cavos, padre e hijo. El padre llegó a Rusia en 1798, y en 1803 el emperador Alejandro I lo nombró director del Teatro Bolschoi Kammeny. Cavos escribió obras con temática rusa sobre hechos heroicos nacionales y con libretos en ruso de canciones tradicionales rusas y ucranianas. En realidad fue Cavos quien inició la ópera rusa. Se le considera el eslabón entre los citados jóvenes compositores rusos y los inmediatos predecesores de Glinka: Dütse, Vielhorski y en particular Alexei Vertovski, quien ensanchó el horizonte teatral ruso al incluir melodías populares rusas. El hijo de Cavos se llamaba Alberto. Era arquitecto. Fue quien rediseñó el Teatro Bolshoi de Moscú, tras su incendio. Y también fue el responsable de la construcción del Teatro Marinski de San Petersburgo.

La música rusa encontró fuente de inspiración en la Colección de canciones populares rusas, reunida por Nikolai Lvov y escrita por Ivan Prach en 1790. Esta recopilación tuvo un éxito inmediato y la mayoría de compositores rusos acudían a estas melodías. Incluso Beethoven, que las utilizó en sus cuartetos de cuerda Razumowsky, opus 59. Mussorsgky utilizó un estribillo en la escena de coronación de Boris Godunov. El mismo estribillo de carácter campesino lo había utilizado ya Mijaíl Glinka en La vida por el zar, en 1836. Glinka, había tenido contacto con la música desde una edad muy temprana. Su abuelo había estado a cargo de la música en la Iglesia de Novospasskoe, famosa por el sonido luminoso de sus campanas.

Catterino_Cavos +

Catterino Cavos

Repin

Ilya Repin es sin duda uno de los pintores rusos más destacados del siglo XIX. Nacido en 1844 y muerto en 1930, su carrera cambió de manera significativa cuando todavía no había cumplido la treintena. Era el año 1870. Fue gracias a un largo viaje que realizó por el río Volga, junto con su hermano y el joven estudiante Fiodor Vasilev. El objetivo era realizar un estudio de los campesinos para el que tiempo después sería uno de sus cuadros más famosos: Los sirgadores del Volga, realizado en 1873. Fue realmente importante. Repin convivió durante tres meses con siervos en una aldea junto al Volga, donde hizo numerosos bocetos, en especial sobre unos rostros llenos de expresividad. El esclavo Kanin impresionó a Repin de quien dijo: “Había algo oriental y antiguo en ese rostro. El rostro de un escita, que ojos, que profunda mirada…, y su frente, tan grande y sabia. Era para mi un misterio colosal y por esa razón o amé. Era como un santo”.

Repin y Venetsianov, considerados ambos como artistas democráticos, fueron dos grandes ejemplos interesados en la figura del campesino atormentado y sentimentalizado. También destacaría al joven muchacho judío Mark Antokolsky, de Vilna. Igualmente es importante destacar la figura del crítico y mecenas Vladimir Stasov, quien fuera un defensor acérrimo del arte cívico y realista. Stasov inculcaba a los pintores rusos la idea que debían dejar de imitar el arte europeo y buscar una fuerza verdadera y significativa, con escenas vividas en las aldeas, en la ciudad o en rincones remotos. Volviendo al joven Antokolsky, que había ingresado en la academia junto a su amigo Repin, cabe destacar su aportación a la escultura, gracias a una soberbia colección de obras que realizó en el barrio judío de Vilna. Repin y Antokolsky se identificaban mucho entre ellos, ya que los dos provenían de familias humildes.

Moscú o San Petersburgo, San Petersburgo o Moscú. Moscú se consideró más rusa que San Petersburgo. Dos ciudades muy distintas pero las dos con una fuerza creadora impresionante, que se daría más o menos a partir de Guerra y Paz de Tolstoi, en 1865. Las artes en general entraron en escena, con un seguido de obras maravillosas en todos los campos.

Aquesta presentació amb diapositives necessita JavaScript.

Los imaginativos dibujos de Hartmann y Mussorgsky

Viktor Hartmann.jpg

Viktor Hartmann

Fue en el año 1874 cuando la Academia de las Artes organizó una exposición dedicada a Viktor Hartmann, fallecido el año anterior. Modest Mussorsgky sintió mucho la muerte de su amigo quien con su estilo “neoruso” ejerció una enorme influencia en su música.  Los dibujos arquitectónicos que figuraban en la exposición son los que provocaron la composición de una de las obras pianísticas más geniales Cuadros para una exposición, compuesta también en 1874. El dolor que le provocó la muerte del joven Hartmann llevaron a Mussorsgky a la bebida desenfrenada, que comenzó precisamente en aquellos momentos y que acabó con la vida del compositor.

Los dibujos de Hartmann estaban basados en un minucioso análisis de ornamentos medievales. La obra de Mussorsgky acaba con el boceto para la puerta de la ciudad de Kiev. El compositor ruso dedico los Cuadros a Vladimir Stasov, renombrado crítico y académico del que hablaré más adelante. Es muy conocida la versión que de esta obra realizó Ravel para la orquesta. Si el músico francés la hizo, de ninguna manera fue para demostrar que la obra necesitaba una versión sinfónica. Su orquestación es extraordinaria, y en cierta manera transforma la obra en un plano de gran volumen y colorido. Es necesario advertir, sin embargo, que no se trata de la “versión ideal”, ya que la de piano siempre será superior, con su sonido más esquelético pero mucho más de acorde con el pensamiento del compositor.

La gran porta de Kiev

Esbozo de la Gran Puerta de Kíev, de Hartmann

El apogeo del nuevo estilo arquitectónico ruso fue debido a la abolición de una ley anterior, que estipulaba que los edificios del centro de Moscú debían construirse en piedra y sus fachadas inspirarse en los estilos europeos. Su anulación provocó un torrente de nuevos edificios de madera que seguían el estilo del campesinado.  Moscú adoptaba así la apariencia de una “gran aldea”. Hartmann había diseñado salones con decoración de madera, de estilo folklórico, como la “Exposición Politécnica de Moscú”, construida en 1873 para conmemorar el bicentenario del nacimiento de Pedro el Grande. Eran los años de renovación e interés por las artes antiguas rusas.

Mussorsgky se había enamorado de Moscu tras toda su vida en San Petersburgo. Se sintió atraído por “el reino de los cuentos de hadas”. Dijo en una ocasión: “La historia es mi amiga nocturna. Su olor a antigüedad lo transportaba a otro mundo”.

En una carta que dirigió a su mentor y amigo Balakirev escribía:  “Tu sabes que yo era cosmopolita, pero se ha producido una suerte de renacimiento, todo lo que es ruso tiene más que ver conmigo y me ofendería que alguien tratara a Rusia con grosería, sin ceremonia; da la impresión de que en este momento por fin he comenzado a amarla”.

Mussorgsky.jpg

Mussorgsky, pintado por Ilya Repin

Con sus Cuadros es justo decir que Mussorsgky descubrió un nuevo lenguaje en la música rusa. Lo curioso es que era el compositor ruso de mayor personalidad y al mismo tiempo el menos versado en cuanto a técnica compositiva de la escuela europea, que rechazaba violentamente. Quería derrocarla y se aferró al folclore ruso. En este sentido, su ópera Boris Godunov, compuesta entre 1868 y 1874 a partir de un texto de Pushkin de 1825, era perfecta para Mussorsgky.

Unos años antes, Mijaíl Glinka, con su obra maestra Una vida por el zar (1836) había inaugurado la ópera nacional rusa. Con libreto del barón Van Rosen, escribió una especie de “hazaña musical”, con un bello colorido ruso-nacional, cuyo estreno fue un éxito enorme. Su segunda ópera, Russlan y Ludmilia, escrita en 1842, fue fiel a su estilo y sus melodías cautivaron por su frescor y originalidad. Es muy famosa la Obertura de esta ópera, programada frecuentemente por las orquestas sinfónicas.

Volviendo a Boris Godunov. Es una ópera en cuatro actos, con libreto del propio compositor, estrenada en San Petersburgo el año 1874. Ocurre en Moscú y en Polonia. Es una obra única e impactante. La enorme originalidad de la ópera aparece ya desde la introducción, cuyos dos cuadros del prólogo están a cargo del coro que, con su incesante repetición, crea un clima impresionante. Es el tema de fondo de la ópera.

La plaza del Kremlin ocupa el segundo cuadro, con Boris que, con la plaza abarrotada, se deja convencer por los ruegos del pueblo. La brillantez de la descripción musical en el acto de la coronación es de una potencia increíble. Las constantes repeticiones de un pensamiento musical se elevan hasta convertirse en una dominante. El magistral tema de las campanas, con su poderosa expresividad rítmica, culmina en una arrolladora explosión de sonidos. Boris Godunov es la única ópera que Mussorsgky pudo terminar personalmente. Se representada frecuentemente, especialmente la versión que realizó Nikolai Rimsky-Korsakov, quien realizó también otras modificaciones de diversas obras de Mussorsgky. Pero más recientemente se ha vuelto ha representar la versión original, ya que tiene una mayor crudeza que pone de relieve con mucho más vigor ese drama musical.  Además, Rimsky mutila los dos cuadros finales, perdiendo así drama popular, teniendo en cuenta que el pueblo ruso es, de hecho, el personaje principal. Música para el pueblo. También Rimsky  hizo una “revisión” de Una noche en el monte pelado, que es la más interpretada incluso en Rusia. Sin embargo, cuando se escucha la versión original – ver Filarmónica de Berlín, con Claudio Abbado –, el impacto es compulsivo y salvaje, mucho más auténtico a pesar de las “deficiencias” de la orquestación.

Boris Godunov.jpg

Escena de Borís Godunov

 

Iconos

La palabra “icono” es de origen griego y significa “imagen”. Es una obra de arte religiosa que proviene del cristianismo oriental. Los iconos se utilizan en la oración y son venerado por los cristianos ortodoxos. Su tradición se remonta a Bizancio, para luego extenderse por otras regiones influidas por la iglesia ortodoxa. Es el caso de Rusia, donde llegó más o menos a la vez que el cristianismo, hace ya más de mil años. Su florecimiento tuvo lugar en el siglo XIV y comienzos del XV, cuando famosos pintores de la Rusia antigua crearon sus obras maestras. Teófenes El Griego, Dionisio y Andrei Rubliev fueron los creadores del arte medieval ruso, en especial las obras de Rubliev, que se conservan en la Galería Tretiakov de Moscú. La tradición de crear iconos llegó hasta el siglo XIX, e incluso más allá, hasta la época soviética.

Las características principales son el círculo, como símbolo de la eternidad y los colores, con una fuerte simbología. El dorado, que es el color de Dios. El rojo, que es su luz, el color del amor, la vida, y también la sangre y el sufrimiento. El azul es el color del cielo y el verde, el de la naturaleza.

Los iconos rusos generalmente se pintan sobre madera de tilo y sus tamaños varían, pueden ser de bolsillo o naturales, como en la pintura. Generalmente representan imágenes de la Santisima Trinidad, de Cristo, de Nuestra Señora o también los hay dedicados a los Santos.

Icono 1408 Bateig de Crist, de Vasilyevskiy

Bautizo de Cristo, por Vasilyevskiy (1408)

Gorki y Bunin

Gorki.jpg

Máximo Gorki

Tolstoi dijo una vez que Máximo Gorki (1868-1936) que parecía “haber nacido viejo”. Efectivamente, Gorki sufrió lo indecible durante los primeros ocho años de su vida, tal y como describió en su libro Mi infancia (1913). Es un llanto a la pobreza y la crueldad que lo alejó de la Rusia campesina, violencia que lo acercó a los bolcheviques. Decía Gorki: “Cuando trato de recordar las viles abominaciones de aquella bárbara existencia en Rusia, en ocasiones me hago la misma pregunta: ¿Vale la pena registrarlas? Y con una convicción cada vez más firme descubro que la respuesta es afirmativa, porqué aquella era una verdad real y repugnante, que hay que conocer hasta sus raíces”.

Paralelamente, debo mencionar a otro escritor ruso que fue una fuente paralela a la de Gorky. Se trata de Ivan Bunin (1870-1953), el primer autor ruso en describir el clima brutal y opresivo que se sufría en las aldeas. Su novela corta titulada La aldea (1910) es un relato escalofriante sobre la brutalidad de los hombres del campesinado. Bunin explica, con un realismo puro y duro, escenas espantosas que tuvo que presenciar, y también otras de las que había oído hablar: “Una mujer es apalizada por su marido borracho, y tuvo que ser vendada como una momia”. La aldea transcurre en 1905 en un lugar llamado Durnovo, que en ruso quiere decir “podrido”, “malo”. Este relato tuvo un impacto enorme, una verdadera sacudida que obligó a la sociedad rusa a reflexionar.

Como Bunin, también Gorky sufrió lo indecible en la aldea. Era huérfano y había sobrevivido comiendo basura en las orillas del Volga. La Asociación Rusa de Escritores Proletarios consideraba a Gorky uno de los más significativos escritores rusos, dado su pasado proletario. Éste huyó a Europa en 1921, horrorizado por el cambio que la Revolución experimentó hacia una violenta dictadura. Vivió en Italia hasta 1931, año en que regresó a Rusia, confiando en el Plan Quinquenal proyectado por Stalin. Su vuelta fue recibida con grandes honores. El Teatro de las Artes de Moscú pasó a llamarse Teatro Gorky, y fue nombrado Presidente de la Unión de Escritores Rusos. Gorky también apoyó la Asociación Rusa de Escritores Proletarios, para promover autores trabajadores , como experimento temporal. Pero, en 1932, el Comité Central abolió la Asociación y los escritores pasaron a estar bajo el control de la Unión de Escritores Rusos. Ese mismo año tendría lugar en la residencia de Gorky una famosa reunión en la que asistieron Stalin y otros líderes del Kremlin, así como cincuenta escritores. En ese encuentro se formuló la doctrina del realismo socialista, que uniría las tradiciones realistas de la literatura del siglo anterior con el romanticismo revolucionario de la tradición bolchevique. Según la visión estalinista de la doctrina, el artista no debía retratar la vida soviética tal como era sino tal como debería ser. El nuevo escritor soviético dejaba de ser un creador para convertirse en una especie de cronista, que se ceñia a la versión mítica del Partido. Incluso escritores reconocidos tuvieron que modificar sus obras.

Gorky escribió, además de Mi infancia, otra novela importante de juventud, La madre (1906). Más adelante, ya con una conciencia más elevada, escribiría Recuerdos sobre Tolstoi (1919) y Los Artamonov (1925).

Otros grandes escritores rusos fueron Ivan Sereievich Turguenev, Alexei Feofilaktovich Pisemski, Nikolai Seminovich Leskov y Vladimir Galaktionovich Korolenko.

Bunin.jpg

Ivan Bunin

 

Chéjov

Anton Pablovich Chéjov nació en Enero de 1860 y falleció en Junio de 1904. Estudió medicina en la Universidad de Moscú. Como médico realizó una gran actividad social, ayudando a muchísimos campesinos durante la epidemia del cólera. En 1880 publicaba sus primeros cuentos. Un gran documento es el libro La isla de Sajalín, escrito entre 1893 y 1894. Trata de su estancia en dicha isla, situada en el Mar de Ojotsk, a 800 kilómetros del Japón. Chéjov era ya famoso, pero su salud estaba muy quebrantada. Su viaje obedecía a un motivo concreto: “Pagar su deuda con la ciencia de la medicina”. Su objetivo era entrevistar a centenares de prisioneros que se encontraban en la isla. Fue una investigación tan exhaustiva que los mismos funcionarios quedaron asombrados. Chéjov describe en su libro las brutales palizas que recibían los presos, tanto hombres como mujeres. Era el sistema penal zarista. Los presos recibían hasta noventa latigazos que atravesaban todo el cuerpo. Muchos morían durante el castigo. Gracias al escritor se abolió el terrible castigo corporal.

Al principio de su carrera, Chéjov escribió gran cantidad de cuentos y novelas cortas, que se convertirían en un espejo del alma rusa, revelándose también como un gran humorista. Su inclinación hacia el teatro se inicia con una obra que tendría un gran éxito:  La gaviota (1896). Luego vendrían El tio Vania (1896), Las tres hermanas (1901) y El jardín de los cerezos (1903). Una de sus últimas novelitas –La novia- trata de una joven de buena familia que renuncia a la existencia parasitaria para enfrentarse a la vida por si mismo.

Fue, sin embargo, el relato titulado Los campesinos (1897), el que provocó una tormenta de debates increíble. Chéjov arremetía en el libro contra el mito del buen campesino, para considerarlo un ser humano embrutecido, sin compasión, en contra del pensamiento de Tolstoi. Los eslavófilos le acusaron de difamar a Rusia. Chéjov conocía perfectamente la dura, durísima vida de los campesinos. Él mismo colaboró en 1897 en la elaboración de la lista de datos estadísticos para obtener el primer censo nacional de Rusia. Los datos que se obtuvieron le dejaron horrorizado: a pocos kilómetros de Moscú habían aldeas donde morían seis de cada diez niños antes de cumplir el año de vida. Chéjov se encolerizó, provocando reformas políticas que terminaron con el Manifiesto de Octubre. Fue durante el reinado de Nicolás II.

Chejov.jpg

Tolstoi

Lev Nikolaievich Tolstoi nació el año 1828 y murió en 1910. Hijo de la nobleza –del linaje de los príncipes Volkowsky, por parte de madre-, escribió el gran drama nacional Guerra y paz, obra cumbre de la narrativa rusa. Tardó cinco años para concluirla.

La vida rusa está representada del modo más completo, sobre un fondo de grandes acontecimientos históricos. Tolstoi en 1859 fundó una escuela para niños campesinos en Yasnaya Polyana, una vieja hacienda de los Volkonsky que heredó por vía materna. La hacienda tenía significado especial para el escritor, ya que pasó sus primeros nueve años en ella.

Guerra y paz fue escrita entre 1865 y 1869. Con esta magna obra el autor ruso crea un nuevo género dentro de la literatura rusa. La epopeya novelada. Tolstoi ve la salvación del hombre en el trabajo del campo, en el perfeccionamiento moral a través de un cristianismo bien entendido.

Con este espíritu escribe también las dos obras que seguirán. Es el caso de Ana Karenina (1873-1878), escrita en medio de una crisis moral debido a la guerra
turco-rusa, época en que realizó varias visitas al monasterio de Optyna Pustin. Tolstoi escribió numerosos relatos y novelas. Destacan Tres muertes (1858), la Sonata a Kreutzer (1887), Resurrección (1889-1899), comedias, cuentos infantiles y sus concepciones artísticas en el tratado Que es el arte (1897-98). Ya en 1908 Tolstoi publicó un artículo bajo el título No puedo callar, como protesta a las condenas  a muerte que siguieron a la Revolución de 1905-07. Un libro excepcional fue el titulado Contra aquellos que nos gobiernan, un ensayo extraordinario que arremete contra la clase política y financiera, sus expolios y contra la desigualdad. Lo sorprendente es su vigencia en el día de hoy. Fue escrito en 1900.

Torturado  por sus preocupaciones éticas y religiosas, abandonó su casa y murió de pulmonía en una pequeña estación ferrocarril.

Tolstoi