Bartolomeo Giuseppe Guarneri

Estamos en la tercera gran dinastía de los liutai de Cremona, fundada por Andrea Guarneri, quien fuera discípulo de Nicola Amati y que vivió entre 1626 y 1698. Bartolomeo Giuseppe era hijo de Giuseppe Giovanni Battista Guarneri. Construyó unos 200 violines y algunos violonchelos. Fue él quien honró a la dinastia de los Guarneri con unos violines espectaculares. En sus etiquetas se pueden leer las siglas de J.H.S.

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Tenía un caràcter muy especial. Extraño, irascible y desenfrenado. Se ha dicho que fue discípulo de Stradivari, pero parece que no fue así. Es probable que aprendiese de su tío Giuseppe, a la vez que se entusiasmó por los violines de Gasparo da Saló. Se trata del liutaio más original de Cremona, aunque también el más desigual. Y fue en su segundo período, hacia 1730 que crea su modelo que sería una verdadera obra de arte.

Hay un hecho en su vida que no es posible su total certeza. He dicho que este liutaio tenía un carácter especial y que en ocasiones llegaba a ser conflictivo. Leyenda o no, se dice en diversas fuentes que Guarneri del Gesù tuvo un conflicto muy serio. Sucedió durante un banquete, en el que tuvo un arrebato con un compañero, con la mala fortuna de que, empujándolo violentamente, éste cayó y se quebró la cabeza. Ambos habían bebido. Y acto seguido fue detenido y condenado a prisión donde estuvo unos años. Desaparece el liutaio y comienza su cautiverio. Verdad o no, este episodio aparece comentado. La leyenda dice que, en un cierto momento, Giuseppe recibiría material suficiente para construir violines desde la prisión: maderas, especialmente el abeto y el arce, utensilios, ingredientes como aceite, barnices… Todo ello por medio de una fanciulla a la que amaba. Material que le permitió construir de nuevo unos instrumentos geniales, que luego se denominaron i violini de la serva, que provocaron una admiración sin límites. Eran instrumentos con defectos aparentes, imperfecciones debidas a las malas condiciones de trabajo. Pero poseían una voz maravillosa y una sonoridad penetrante. Era todo instinto y sabiduría, demostrando que el material y las condiciones poco favorables no limitaron un trabajo único, extraordinario. ¿Fue así? Posiblemente uno de esos violines sería el que adquiriría Niccolò Paganini, el llamado Il Cannone, su instrumento preferido a partir del año 1820.  Este violín se halla en el Ayuntamiento de Génova.

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Il Cannone, el violín más famoso de Guarneri

Sus violines han estado en manos de los mas grandes violinistas como: Ferdinand David, Henry Vieuxtemps, Luigi Spohr, Eugéne Ysaye, Antonio Bazzini, Emile Sauret, Henry Wieniawski, Henri Marteau, Jascha Heifetz, Adolf Brodsky, Ruggiero Ricci, Isaac Stern…

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Lord Witton, de Guarneri

El período glorioso de la Escuela Cremonesa duró un siglo y medio, hasta la muerte de Guarneri del Gesù. Al igual que las otras grandes escuelas de Italia. Tras su muerte, acaecida en 1745, quedaban todavía Carlo Bergonzi, Pietro Guarneri, Lorenzo Guadagnini, Domenico Montagnana y Gian Battista Guadagnini, que murió en 1786. A partir de aquí, se alejaba el momento milagroso y unas maneras absolutamente geniales que parecen haber desaparecido con los mismos autores. De todas formas y al igual que he hecho con los compositores-violinistas en nombrar otros autores de gran valor, también aquí, en el caso de los liutai, veo necesario nombrar otros constructores muy apreciados del mismo período, cuyas obras han alcanzado precios muy elevados y que son objetivo de muy buenos violinistas: Camilo Camilli, de Mantova (entre 1730 y 1762); Lorenzo Carcassi, de Florencia (siglo XVIII); Pietro Dalla Costa, de Venecia (siglo XVIII); Michele Deconet, de Venecia (entre 1752 y 1790); Tomasso Eberle, de Napoles (siglo XVIII); Giovanni Battista Gabrielli, de Florencia (siglo XVIII); Andrea Gisalberti, de Parma (siglo XVIII); Antonio Maria Lavazza, de Milán (desde 1703); Pietro Giovanni Mantegazza, de Milán (siglo XVIII); Angelo Soliani, de Modena  (1752-1810); Carlo Antonio Tononi, de Venecia (de 1721 a 1768); Giovanni Maria Valenzano, de Asti (siglo XVIII); Antonio Vinaccia, de Nápoles (siglo XVIII)…

El inolvidable período que va de 1600 a 1750-80 se puede observar como una especie de manto cristalino y celestial, que envolvió la cercana residencia de sus liutai en un halo de magia que ya no volvería. Sin embargo, Italia nunca perdió la pasión por la construcción de violines, violas o violonchelos. Los grandes antepasados dejaron sus talleres, en los que había información de gran valor sobre las técnicas que emplearon y que les sirvieron como punto de partida para los nuevos constructores. Estos  sin llegar a la magnificencia de aquellos, sí merecen un lugar de honor en la construcción de violines. Fueron muy importantes dos liutai que pueden considerarse como un intermedio entre los de antes y los que vinieron. Fueron Gian Francesco Pressenda (1777-1854) que se estableció en Turín y Giuseppe Rocca (1807-1865) discípulo de Pressenda y que también se estableció en Turín. Estos dos luthiers tuvieron mucha fama y hoy sus violines se pagan a precios muy altos. Ellos marcaron un nuevo camino que permitió que poco a poco Italia volviera a brillar, no como en el pasado pero sí por un trabajo muy digno, que hoy goza de alta consideración. Durante el siglo XX y en otros países, sea de Europa o de los Estados Unidos, también han surgido diversos constructores de gran valía pero a nivel más personal que de “escuela”. En la actualidad, se encuentran violines, violas y violonchelos excelentes y de una factura impecable. Y buena parte de los modelos se inspiran en los cremoneses como Stradivari, Guarneri del Gesú, Nicola Amati o Francesco Ruggieri. Pero no solo esto, es muy frecuente que muchos de ellos no se limiten a la “inspiración” sino que lo que desean lograr es una copia lo más perfecta posible. Que poniéndolos uno al   lado del otro sea difícil adivinar cual es el verdadero. Esta prueba para un experto no es ningún problema, ya que lo detecta de inmediato. Generalmente, estas copias se hacen con violines históricos como El Mesías, el Canto del Cisne, El Rode o El Toscano de Stradivari o los de Guarneri del Gesù, como Il Cannone de Paganini, Le Duc de Wieniawski o el David de Jascha Heifetz. Realizar copias no es una costumbre reciente, ya en el pasado se realizaban. El gran luthier francés Emile Français, màxima autoridad parisina, hizo copias extraordinarias que llamaba “réplicas”, de instrumentos conocidos, de intérpretes famosos, como el Stradivari de Yehudi Menuhin

COMENTARIO FINAL
Hacía ya tiempo que quería realizar un escrito sobre la música instrumental del barroco italiano. Tras muchas lecturas y reflexiones llegué a la conclusión de que el desarrollo de la música instrumental se debió a las cualidades dinámicas y expresivas del violín y de su familia. El violín, tal como es en la actualidad, aparece a finales del siglo XVI, mientras que los “violinistas-compositores” surgirán a mediados del siglo XVII. También me fijé en que las fechas de nacimiento y muerte de muchos de ellos coinciden exactamente. Por ejemplo, Arcangelo Corelli nació en 1653 y Stradivari en 1648. Y tal como dije al principio de esta serie de artículos el violín recibió su forma definitiva gracias a Andrea Amati y fue llevado a la perfección por su nieto Nicola Amati, que como es sabido fue el maestro de Stradivari.

Entre finales del siglo XVI y principios del siglo XVIII se dio una estrecha colaboración entre los liutai, los compositores y especialmente con los compositores-violinistas. La información que nos llega es fragmentada, y a veces poco fiable. Yo he recurrido a diversas publicaciones, que me han parecido serias y escritas por destacados profesores, musicólogos o especialistas de esta época. También he consultado numerosos recortes que he ido almacenando con el paso de los años.

Otros libros fiables han sido los siguientes:

  1. Vannes, René. 1951. Dictionnaire universel des luthiers. Paris: Librairie Fischbacher.
  1. Untersteiner, Alfredo y Bonaventura, Arnaldo. 1906. Storia del violino, dei violinisti e della musica per violino. Milano: Hoepli.
  1. Pannain, Guido. 1932. Lineamenti di storia della musica. Edizioni Curci
  1. Pasquali y R. Principe. 1952. Il violino. Buenos Aires. Ricordi Americana
  1. Abbado, Michelangelo. Antonio Vivaldi. Edizioni Arione
  1. Malipiero, G. Francesco. 1958. Antonio Vivaldi- Il prete rosso. Piccola Biblioteca Ricordi
  1. Henry Hill, Arthur Hill y Alfred Hill. Antonio Stradivari, su vida y su obra. Biblioteca Musical da sé.
  1. Sacconi, Fernando. I segreti di Stradivari. Cremona. Este constructor que nació em Roma el año 1895, además de un gran liutatio fue un técnico destacadisimo. Sacconi obtuvo fama en los Estados Unidos como principal reparador del taller “Emil Hermann” de Nueva York.

Jordi Cervelló
Terminado en agosto de 2018

Antonio Stradivari, su vida

El legendario constructor fue quien llevó a la cúspide el arte de la construcción de violines. El año de su nacimiento es algo incierto pero se sabe que murió en 1737, a los 95 años. Como ya se ha dicho, Cremona durante el siglo XVII atravesó por momentos terribles en toda la Lombardía. Entre 1628 y 1629 hubieron guerras, saqueos…, con los “contadini” huyendo o mendicando por las ciudades ante la espantosa carencia de alimentos. Luego la peste, una epidemia donde el olor a quemado se olía por las calles por la incineración de los cadáveres. Parecía el fin de la ciudad, antes tan rica y floreciente. Nicola Amati, maestro de Stradivari perdía dos de sus hijos. Era en 1630 y faltaba poco para que naciera Antonio Stradivari. Poco se sabe de su padre, Alessandro, ya que hay una confusión con otro posible Alessandro Stradivari. Lo que es cierto es que Antonio, con solo 12 años, entró en el taller de Nicola Amati. Amati era además rico. Se distinguía como benefactor y fueron muchos los discípulos que enseñó gratuitamente. Se hacía ayudar en su trabajo por los jóvenes principiantes, especialmente durante los últimos años de su vida. Años después se encontraron diversos violines con una etiqueta que se lee “Sotto la disciplina di Nicola Amati”. Es evidente que Nicola Amati ejerció una fuerte influencia sobre el joven Antonio Stradivari. Se cuenta que, los domingos, Nicola se reunía en la catedral con otros colegas suyos, donde se organizaban conciertos en la iglesia y se probaban los violines más recientes.

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Monumento a Stradivari, en Cremona

Sus primeros instrumentos, que hizo bajo la supervisión de su maestro, llevan la siguiente etiqueta: “Antonius Stradivarius Cremonensis Alumnus Nicolaij Amati Faciebat Anno 1666”. Es necesario recordar que el arte de construir violines floreció primero en Brescia y luego en Cremona durante unos dos siglos. Stradivari tuvo conocimiento de los resultados más relevantes de ambos lugares, aplicando de manera lenta pero segura su instinto de gran artesano. También era visitado frecuentemente en su taller, como por ejemplo J. B. Volumier, enviado del rey de Polonia y que en 1715 permaneció en Cremona hasta que los instrumentos encargados fueron terminados.

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La obra de Stradivari

Se divide en tres períodos: el primero va hasta 1686 y su obra recibe la influencia de su maestro Nicola Amati. Reciben el nombre de amatizzati pero también se advierten pequeños cambios como la “chiocciola” de una slanciata arditezza. Poco después de contraer matrimonio, Stradivari hizo esfuerzos para tener casa propia y en 1680 compra un edificio de dos pisos en el barrio conocido como el barrio de los liutai, situado en la piazza di San Domenico. En la parte baja se encontraba una gran bodega que Stradivari adoptó como laboratorio. La casa era muy espaciosa y en la parte alta, donde había el tejado, colocaba los instrumentos que iba produciendo con la finalidad de que se secara el todavía fresco barnizado. Cuando muere Nicola Amati, Stradivari ocupó un primer lugar que nadie discutió. El banquero veneciano Michele Monzi le encargará un quinteto compuesto de dos violines, una viola, un violonchelo pequeño y otro grande, instrumentos que iban destinados al duque de York, hermano del rey de Inglaterra. Eran instrumentos maravillosamente  adornados.

Antonio Stradivari in his workshop (Photo by: Leemage/UIG via Getty Images)

Taller d’Antonio Stradivari

Su segundo período va de 1686 a 1694. Stradivari amplifica el formato. Las curvas de los aros son especialmente ardite y las f son son menos rígidas que las del primer período. Hacia 1693 se inspirará en la Escuela Bresciana y creará un model más alargado. A partir de 1700 entraremos en el tercer período, considerado como el periodo de oro. La elección de la madera era primordial. La figura de Stradivari en los bosques era habitual. Para la tapa armónica utilizaba un abeto de los Dolomitas llamado picea excelsa y para la tapa trasera (fondo) utilizaba un arce proveniente de los Balcanes – acer pseudo platanus – más rígido y ligero, así como más rápido al sonido. Este arce tenia además una venatura muy decorativa y luminosa que podemos admirar en sus maravillosos violines.

Stradivari se alejará poco a poco de la personalidad de Nicola Amati y hasta 1720 construirá incomparables instrumentos. El barniz amarillo dorado es recubierto de un rojo claro que con el paso de los años se volvió un poco brunâtre. La substancia empleada para la preparación de los barnices tenia que ser, además de consistente, impermeable, insoluble, lúcida, dura y resistente, además de armónica con la finalidad de produir una acertada influencia en el sonido. El cèlebre barniz de Cremona – hoy todavía todo un misterio – era aplicado en diverses etapas a partir de la primera que era la preparación,  una mano de aceite de lino. Esta preparación impermealizaba la madera, que mantenía el barniz colorado su transparencia. Igual que hizo Andrea Amati, también Stradivari se nutría de resinas y substancias procedentes de Venecia como un especial aceite de trementina y bálsamos resinosos. También el interior del instrumento ofrece un trabajo muy calculado para conseguir una bella ejecución. Así como el espesor de las maderas, que tienen una relación precisa e impecable que permiten un sonido fuerte y vibrante. Stradivari tenía la obsesión de logar un barniz resistente que acompañase el largo viaje que emprendía el instrumento.

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‘El Mesías’, el Stradivarius más famoso del mundo

Los violines de Stradivarius en su mayoría están perfectamente localizados. La mayoría tienen el nombre generalmente del violinista que lo utilizó por primera vez. Y además, muchos de ellos por su factura extraordinaria, tienen un apodo que ha quedado en la historia. El más conocido sería El Mesías (1709) para seguir luego con los Ernst (1709), Toscano (1690), Betts (1704), Davidoff (1708), Dancla (1711), Hercule (1732), Il canto del cygne (1737) etc…

Y lo más maravilloso es que después de tantos años – más de 300 – estos instrumentos son los que escuchamos constantemente. Los 20 o 30 violinistas más importantes del momento siguen con sus violines preferidos que casi siempre serán los Stradivari o los Guarneri del Gesú, que comentaremos en el próximo capítulo.

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The Sleeping Beauty (La bella durmiente) de Stradivarius

 

La escuela veneciana

Domenico Montagnana (169?-175?)
Montagnana fue uno de los más grandes liutai de su tiempo. Parece que fue alumno de los Amati y condiscípulo de Stradivari. A partir de 1721 se establecerá en Venecia. Asimiló lo mejor de los cremoneses. Su barniz es un rojo anaranjado de muy bella transparencia y su sonido es excepcional. Una voz impactante. Se le considera el fundador de la Escuela Veneciana. Sus violines y violonchelos se cotizan en lo más alto y son buscadísimos. De su vida, sin embargo, se sabe poco.

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Francesco Gobetti (16??-17??)
Fue discípulo de Montagna, aunque también se formó con Santo Seraphino fue otro gran liutaio de la Escuela Veneciana. Sus modelos recuerdan a Stradivari  y también a Ruggieri por las “ff”. En Venecia trabajó de 1690 a 1732.

Santo Seraphino (1668-1748)
Con Santo Seraphino se completa la triada de los grandes liutai de Venecia. Nació en la localidad de Udine y fue un extraordinario constructor que realizó unos instrumentos de particular belleza. Contemplar un Santo Seraphino es como contemplar la cristalización de un mineral. Fue discípulo de Nicola Amati aunque también recuerda la escuela tirolesa de Stainer. Su barniz es tirando a rojo y amarillo dorado. Realizó buenos contrabajos y también violonchelos. Hoy en día Santo Seraphino tiene algunos de los instrumentos más cotizados.

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Santo Serafino

Giovanni Battista Ceruti (1750-1817)
Fue discípulo de Lorenzo Storioni, de quien continuó su taller en Cremona. Copia elegantemente la escuela cremonesa y cambia de color el barniz frecuentemente. Su sonoridad es potente y sus violines son desde hace tiempo muy buscados. Londres, Alemania, Estados Unidos…

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Giovanni Battista Ceruti

Enrico Ceruti (1808-1883)
Nació y murió en Cremona. En 1830 ya trabajaba por su cuenta y creó muchos violines, hoy muy cotizados. Pero sus violonchelos son aún mejores y ya en el año 1929 se pagaban cifras muy altas. Recibió diversasa distinciones.

Giuseppe Ceruti (1785-1860)
Sucedió a su padre, Giovanni Battista, en 1815. Hizo buenos violines de modelo pequeño. Su sonido es excelente y al igual que su padre marcaba al fuego con sus dos iniciales: Josephus Ceruti filius Joannis Baptis.

Lorenzo Storioni (1751 ?-1816)
Fue el último gran representante de la Escuela de Cremona. Sus violines son hoy muy apreciados y muy buscados, en especial los que tienen como modelo a Guarneri del Gesù (1775-1795). Es importante destacar que, si la elección de la madera no es siempre superior, ello se debe al período de guerras entre franceses y austríacos que hacía muy difícil encontrar buenos materiales. Sin embargo, su sonoridad es plena y noble, lo que fue muy apreciada por el gran violinista belga Henry Vieuxtemps. Tenía también la particularidad de ser muy fantasioso y cada violín tenía su propia personalidad.

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Lorenzo Storioni

La mort de Narcís Bonet

Amb molta pena escric unes paraules dedicades al bon amic i compositor Narcís Bonet. Coneixia al Narcís de molt jovenet. Jo tinc dos anys menys. Ja ens haviem vist a casa dels Massià-Carbonell, també a l’Acadèmia Marshall i recordo també quan el director coreà Ekitay Ahn, que va fundar l’Orquestra de Mallorca, li va encarregar una obra que es titulaba La vaca cega. París va ser la seva ciutat. I allí va tenir una consideració enorme. Era la seva vida. Ell va ser el succesor de la prestigiosa compositora Nadia Boulanger, una dona extraordinaria a la qual acudien els grans compositors del moment per obtenir els seus consells. Ella era també compositora. Com deia, el Narcís la va substituir al Conservatori Américain de Fontainebleau, fet que per si sol posa Narcís Bonet al lloc més alt pel que fa a la música culta. Per si fora poc, a l’any 1958 va aconseguir el Premi de Composició de la Fundació Copley de Chicago, a proposta del també gran compositor Darius Milhaud. I també un altre gran músic, Igor Markevitx, li va demanar la seva col·laboració per a l’Edició analítica de les simfonies de Beethoven de l’editorial Van de Velde. A més, va ser director adjunt de la famosa Ecole Normale de París. Són moltes les vegades que m’he preguntat, com es possible que un músic tan considerat com Narcís Bonet no hagi sigut aprofitat a casa nostra? Ignoro ara si la seva música simfònica ha sigut interpretada a Barcelona en els darrers 20 o 30 anys… Hi ha un deute gran amb Narcís Bonet. Però, hi haurà alguna reacció?

Descansa en Pau, Narcís.

Jordi Cervelló

narcis bonet amb nadia boulanger (1953)

Narcís Bonet amb Nadia Boulanger, l’any 1953. Foto del web http://www.narcisbonet.org

Balestrieri, Panormo y Gabrielli

Tommasso Balestrieri (173?- 1790)
Este gran liutaio nació alrededor de 1735. Sus primeras obras conocidas fueron producidas en Mantua. Es uno de los últimos liutai de la tradición cremonesa. Era hermano de Pietro Balestrieri y parece ser que fue discípulo de Stradivari, aunque también se dice que fue el único discípulo de Pietro Guarneri. Sus violines son resistentes. De gran tamaño, bombeados  y de un barniz rojo anaranjado, posiblemente influenciado por las dos escuelas. Son violines de concierto que, sin llegar al refinamiento de  otros nombres, rivalizan en cambio con los mejores por su rendimiento. Son  muy cotizados, así como sus excelentes violonchelos.

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Tommasso Balestrieri

Vincenzo Panormo (1734-1813)
Nacido en Monreale, cerca de Palermo, fue discípulo de Carlo Bergonzi en Cremona. Luego se trasladaría, primero a Turín, luego a Marsella y, finalmente, a París. También  residió en Londres, pero a partir de 1783 regresará a París. Su trabajo es de primer orden e imita los modelos de Stradivari y Bergonzi. Su barniz, entre amarillo rojizo o marrón, es de gran calidad. Sus violines son muy buscados y se pagan a altos precios. Se vendieron en Lyon, Chicago, Londres, Berlín, Viena y, naturalmente, en París.

Vincenzo Panormo tuvo dos hijos, uno de los cuales, Georges Louis, se estableció en Londres hacia 1810. Fue discípulo de Vincenzo y se convirtió también en un buen liutaio, aunque sin llegar a la altura del padre. Sus instrumentos tuvieron buena acogida en Alemania, Londres y Lyon.

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Vincenzo Panormo

Giovan Battista Gabrielli (1740-1770)
Fue el más célebre liutaio de la familia Gabrielli y el principal constructor florentino del siglo XVIII. Construyó violines según el modelo Stainer y su barniz amarillo-marrón claro, es muy particular y su trabajo se considera superior. Las etiquetas del interior son manuscritas con marcas al fuego y las iniciales GBG. Son buenos instrumentos y de un parecido con los Gagliani.

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Giovanni Battista Gabrielli