Lili Boulanger: Grabaciones

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Lili Boulanger tiene excelentes registros discográficos y su obra la han grabado un buen número de sellos discográficos, algunos de muy importantes y otros quizá no tanto, pero con ediciones muy cuidadas y de alto nivel. La producción de Lili se acostumbra a dividir en tres bloques: la música instrumental, la música coral y la música vocal. En total son unas 40 obras.

Empiezo por dos composiciones instrumentales escritas hacia el final de su vida: D’un matin du printemps para violín y piano y D’un soir triste, para orquesta. Se trata de un díptico, a modo de despedida, compuesto al mismo tiempo. Intencionadamente la primera pieza refleja la alegría de la primavera, mientras que la otra refleja el doloroso, resignado e inmediato final. Fueron escritas entre la primavera de 1917 y enero de 1918. Fue entonces cuando realizón también la versión para orquesta. Lili moriría en marzo de ese mismo año. Éste es un testamento importantísimo ya que, consciente de que iba a morir de un momento a otro, tuvo sin embargo la necesidad de contraponer la intensa alegría con la enorme tristeza. Dos obras que son inseparables y sobre todo muy significativas en cuanto a su pensamiento. Dos versiones de referencia son las que realizan, por un lado, el violinista Yehudi Menuhin y el pianista Cliford Curzon para D’un matin du printemps, que contrasta con su cara más triste y que relata con sutil amargura su inminente desaparición en D’un soir triste, interpretada por la BBC Philarmonic, dirigida por Yan Pascal Tortelier.


Les Sirènes fue escrita en 1911 y es un buen ejemplo de la música coral de Lili Boulanger. Se trata de una pieza pensada para soprano solista, coro mixto y piano. Es una composición que recuerda otras Sirènes, las de Debussy, por sus progressiones armónicas y el ambiente etéreo que consigue el bellísimo poema de Charles Grandmougin, una especie de lejano ritual. Vale la pena destacar también su maravillosa cantata Faust et Eléne, con la que consiguió el Premio de Roma. Una obra con un final de increíble belleza.

De gran calado son también sus Tres Salmos (24, 129 y 130), y su preciosa Antigua Oración Budista. Estas cuatro últimas obras las podemos considerar una rareza milagrosa, donde Lili Boulanger consigue perpetrar en un mundo totalmente suyo. Es música de una intensidad potente, que muestra un mundo donde lo emocional y lo espiritual se juntan, utilizando una escritura perfecta. Un verdadero milagro de una compositora de apenas 24 años.

El Salmo 130 ‘Du fond de l’abisme’, para tenor, contralto, coro y orquesta, produce una impresión inesperada para aquellos que no conocen su música. Lili Boulanger logra aquí relatar su drama con milagrosa sobriedad.

De todas estas piezas el sello discográfico Chandos tiene magníficas grabaciones, a cargo de Pascal Tortelier, dirigiendo el Coro y la Orquesta Sinfónica de la BBC.

Rebecca Clarke (1886–1979)

Fue una importante compositora y violista inglesa nacida en Garrow. Su padre era norteamericano, mientras que su madre era alemana. Su caso es casi inverosímil, ya que el conocimiento que de ella se tiene es todavía muy pobre. Había crecido en las restricciones victorianas y tenía que adaptarse a una ideologia rígida y poco agradable para la mujer. Había formado cuarteto, junto con las hermanas Adila y Jelly D’Aranyi, y la violonchelista Guillermina Suggia, quien tuvo una estrecha relación con Pau Casals. Fue, además, una de las primeras compositoras inglesas y también en tocar profesionalmente en una orquesta como violista. Era discípula del famoso violista británico Lionel Tertis. Estudió en el Royal College of Music, entre 1907 y 1910, año en que compondría un arreglo de poesía china Tears, en colaboración con un conjunto infantil formado por ella misma. También actuó bajo la dirección de Ralph Vaughan
Williams.

Fue en 1912 cuando, a los 26 años, fue elegida por Sir Henry J. Wood para formar parte de la Queen’s Hall Orchestra de Londres. En 1916 marcharía a los Estados Unidos, para seguir su carrera artística y reunirse con sus hermanos. El mal ambiente familiar, debido a una relación extraconyugal, fue la causa de su partida. De esos años es una obra breve para viola titulada Morpheus, que firmó con pseudónimo masculino. Fue estrenada en Nueva York en el 1918 por el violonchelista May Muklé y la pieza fue alabada por la
crítica con el nombre masculino de su autora. Un año más tarde, en 1919, otra obra suya, una Sonata para viola, causaría una enorme impresión, al entrar en competición en el concurso patrocinado por el Coolidge Festival. El jurado, sin embargo, obró de manera confusa y poco clara, otorgando el premio finalmente al compositor Ernst Bloch. De todas formas la obra de Clarke se publicó en 1921 y hoy es una de gran importancia.

Rebecca Clarke escribió también diversas piezas para su marido, el barítono británico John Goss, como June Twilight, The Seal Man y Tiger, Tiger, escrita en 1940 como un despido de la relación entre ambos. Tiempo después de reencontraría con el compositor y pianistaJames Friskin, miembro de la Juilliard School y antiguo amigo suyo del Royal College. De esa relación surgió un nuevo matrimonio. Una relación que trajo a Rebecca una vida sosegada, aunque dejaría de componer y de actuar como instrumentista.

De sus grabaciones, destacaría los muchos registros que se han hecho de su famosa Sonata par a viola y piano, una obra perfecta. Recordemos que Clarke fue discípula predilecta del famoso solista británico Lionel Tertis. También vale la pena recomendar la Sonata 1919 y Midsummer Moon, ambas piezas para viola y piano.



Dora Pejačević (1885-1923)

Dora Pejačević era una noble, hija de un banquero croata Teodor Pejačević y de la condesa Lilla Vay d’Vaja, una buena pianista. Dora nació en Budapest el 10 de septiembre de 1885 y moriría en el año 1923, con tan solo 37 años, durante el parto de su hijo Theo. A pesar de su corta vida destacó y mucho, llegando a ser la compositora croata más importante.

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Dora se inició con su madre en el mundo de la música, a través de sus clases de piano. Luego siguió estudiando privadamente en Zagreb, Dresden y Munich. En esta última ciudad también estudió violín, con Henri Petri. En 1921 se casó con Ottomar von Lumbe.

Su nombre ha quedado, como el de tantas compositoras, marginado en el ámbito internacional, a pesar de tener en su catalogo obras de gran calado. En el año 1993 se realizó un film sobre su vida titulado La condesa Dora, dirigido por Zvonimir Berkovic y protagonizado por Alma Prica y Rade Serbedzija. Años más tarde se editó una monografia bilingüe (en inglés y croata), a cargo del Centro Croata de Información Musical, en el que se incluyen tres importantes partituras suyas: el Concierto para piano op. 33, la Simfonía op. 41, que dedicó a su madre, y la Fantasia Concertante op. 48.

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Su obra de cámara es importante y conocida en el centro de Europa. Destacan sus dos sonatas para violín y piano, dos cuartetos de cuerda, dos tríos para violín, violonchelo y piano, además de obras sueltas para varios instrumentos. Para piano solo compuso al menos una decena de partituras, como Berceuse (1897) o Sechs Phantasiestücke (1903).

Finamente, es importante señalar que nuestro violinista Joan Manén, tan conocido en la Europa musical, admiraba mucho la obra de Dora Pejačević, a quien conocía personalmente.




Homenaje a Jorge Wagensberg

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El próximo sábado 1 de Diciembre se celebrará en el Cosmocaixa, un homenaje a Jorge Wagensberg, el que fuera creador del centro, antes Museo de la Ciencia de Barcelona. Todo el día habrá actos para homenajear al científico y pensador, cuya preocupación fue siempre explicar la ciencia de manera inteligible y amena.

Jorge Wagensberg fue un personaje único. Éramos amigos desde finales de la década de los años sesenta. Nos unía el amor por la música, los violinistas y sobretodo el repertorio para violín, en especial la obra de Bach. Para él, la famosa Chacona de la Partita para violín en re menor era una obra única, un ejemplo inigualable de la técnica de la variación, con un contenido que él atribuía a una clara base científica. Una joven violinista, María Dueñas, española residente en Viena y que en su haber ya cuenta con importantes galardones internacionales, ha sido invitada para interpretar varios de los movimientos de la pieza de Bach en el Auditorio de CosmoCaixa. Sin duda, es el mejor homenaje que se le podía rendir a Jorge: oír a Bach en vivo, a través de una intérprete extraordinaria.

También se escucharán dos movimientos de mi obra Formes per a una exposició, partitura realizada junto a Jorge Wagensberg en el año 2000. La obra fue un encargo del entonces Museo de la Ciencia, que más tarde se grabaría en CD, en San Petersburgo, con una orquesta de cámara de dicha ciudad. Debo decir que siempre recordaré las tardes inacabables de cuando Jorge aparecía en mi casa para trabajar en la partitura de esta obra. Se trataba de poner música a las ocho formas más frecuentes de la naturaleza, según Wagensberg. Fueron meses inolvidables, que representaron para mí un enorme estímulo. Eran ocho formas con ocho movimientos, de características absolutamente diversas, lo que repercutió en aumentar considerablemente mi paleta de compositor. ¡Gracias, amigo!

Jordi Cervelló

* Información sobre la Jornada de Homenaje a Jorge Wagensberg: http://www.accc.cat/index/wagensberg_jornada?sz=1600,900,1600,764

* Formulario de inscripción: https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdruPwwPvEsYptBQ_lKq8U7-Djh2uZ-2zWT9TbcmuyHzUMPmw/viewform

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Vodka

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Museo del vodka de San Petersburgo

Antiguamente el consumo de alcohol en Rusia era privilegio de la élite. Y fue a finales del siglo XV cuando se comenzó a producir en dicho país. Su origen nace del moment en que se descubre que el alcohol se podía extraer del centeno y del trigo, comenzando así a producir lo que se llamaba “el vino de pan”. Su producción era barata y fue Ivan El Terrible quien proclamó la fabricación de lo que sería el vodka ruso. Más tarde Pedro El Grande dio un paso muy importante al establecer la obligatoriedad de consumir vodka en el ejército y la armada. El frío y la escasez de víveres podía ser compensada con el consumo de vodka. Incluso llegó a ser gratuíto. El vodka se convierte, así, en un una bebida básica y una de las principales fuentes de ingresos del estado zarista. Sin embargo, la abolición de la servidumbre hizo que el precio de las bebidas alcohólicas cayese en picado. A finales del siglo XIX y principios del XX la industrialización estaba en auge, y los barrios y tabernas adyacentes a las fábricas se llenaron de alcohol. Pero el vodka se fabricaba sin criterio y sin una fórmula precisa. Fue gracias al químico Dmitri Ivanovich Mendeléyev (1834-1907), científico docente en la Universidad de San Petersburgo, quien, a través de largos experimentos, logró la fórmula ideal en 1893, la misma que se sigue aplicando a día de hoy. Era la fórmula “oficial”.

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Dmitri Ivanovich Mendeléyev

Luego con la Revolución de Octubre y la Primera Guerra Mundial el pueblo ruso sufrió un revés total y la población solo se preocupó de los productos de primera necesidad. Pasados los malos tiempos, en 1925 el Estado Soviético se reservó  el monopolio de la producción de alcohol y los bolcheviques vieron que el vodka era una buena fuente de ingresos. Pero los constantes conflictos internos de Rusia con el advenimiento de la Segunda Guerra Mundial, hizo que a partir de la década de 1930 el consumo de vodka se redujera de manera drástica. Sin embargo, después de la gran guerra y el crecimiento del  nivel de vida que permitía mayor capacidad para adquirir bebidas alcohólicas, aumentó de nuevo. Se dice que en la actualidad su consumo provoca un elevado número de fallecimientos. Un 25 por ciento de la mortalidad de rusos de entre 15 y 55 años, se debe al consumo de alcohol, especialmente de vodka, la bebida de la alegría pero también de la muerte.

Un nuevo Hermitage en Barcelona

La idea de realizar estos textos sobre la cultura rusa me vino a raíz de que mi amigo Jorge Wagensberg me iba pidiendo detalles, especialmente sobre música, de aquel país. Jorge se hallaba sumergido en su querido proyecto del nuevo Hermitage que se iba a construir en Barcelona.

La cultura de este gran país, su multiculturalidad y su desarrollo, comienza con los eslavos orientales, grupo étnico del que derivaron los rusos, ucranianos y los
bielorussos. La “rusificación” se produjo en el siglo XVI y las principales áreas de influencia fueron la política y la cultura.

El Hermitage es un museo que tiene de todo pero hay que destacar la enorme colección de pintura de todos los tiempos y estilos, no faltando lógicamente la aportación rusa. Pintura que también se encuentra en el conocido Museo Tetriakov de Moscú. La pintura rusa del siglo XIX, si la comparamos con los compositores de este período como pueden ser los Tchaikowski, Mussorsgky, Borodin, Rimsky-Korsakov, Prokófiev, Stravinski, etc., es la gran desconocida. También junto a los grandes escritores como Tolstoi, Dostoiewski, Gorky, Gogol, etc. Esta laguna, y otras más sobre una cultura tan compleja, fue lo que me hizo decidir realizar unos apuntes, lo más fieles posibles sobre la cultura general de Rusia. Debo decir que la historia de este país siempre me ha interesado, aunque también me ha atormentado, pero nunca me ha dejado indiferente. Mi trabajo es simple, esquemático y cronológico y soy consciente de que hay muchas lagunas. Pero he procurado destacar una buena parte de lo más destacable. Sacar a flote los grandes pintores del XIX me ha parecido muy necesario, ya que puede dar la impresión de que en Rusia no han habido buenos pintores.

Con la creación del Hermitage en Barcelona, por fin se podrá contemplar la obra pictórica de un siglo XIX excepcional. Pero será hondamente triste que nuestro Jorge no lo verá. Descansa en paz, amigo.

Jordi Cervelló

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Jorge Wagensberg con Jordi Cervelló, en el año 2000

Un ‘Concertino’ a la manera de Vivaldi

Un mes és el que ha tardat Jordi Cervelló en enllestir el Concertino Veneziano, una nova composició per a violí solista amb acompanyament d’orquestra de corda. L’obra està dedicada a Giuliano Carmignola. El violinista italià va venir a Barcelona fa uns mesos, per actuar al costat de l’OBC. Va ser en aquella visita quan va comentar-li a Cervelló que li faria il·lusió que aquest li escrivís un concert inspirat en la música d’Antonio Vivaldi.

L’obra s’estructura en tres parts, que porten com a indicació de tempo Allegro, Quasi Adagio i Presto. Precisament en l’últim moviment, just abans de la coda final, Cervelló hi inclou una cadença per al solista.

El compositor català destaca de Vivaldi “la invenció i la frescor” de la seva música. En aquest sentit, el nou Concertino inclou alguns dels patrons rítmics i els unisons típics de la música de l’autor venecià.

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