Eugenia Uminska (1910-1980)

Polonia también ha sido un país de grandes violinistas, sobretodo a partir de Karol Lipinski. Destacó y mucho la violinista Eugenia Uminska, por su contribución a la música de autores polacos. Tuvo una muy estrecha relación con Karol Szymanowski, de quien interpretó en varias ocasiones sus dos conciertos para violín, además de obras de música de cámara. Pero además promocionó de manera muy efectiva los compositores que vinieron después y que son los de su generación, los considerados “hijos” de Szymanowski, ya dentro de la Nueva Escuela de Composición Polaca. Después de
Witold Lutoslawski, la figura principal, son Kristoph Penderecki, Grazyna Bacevich, Roman Padlewski o Stanislaw Wiechowicz. Todos ellos programados frecuentemente por Uminska.

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Eugenia Uminska en 1934

Nuestra protagonista estudió en el Conservatorio de Varsovia y en 1924 recibiría el premio “cum laude” en dicha institución. Entre 1928 y 1932, mediante una beca, estudiará en Praga, con Otokar Sevcik; y posteriormente con Georges Enesco, en París. Entre 1932 y 1934, fue concertino de la Orquesta de la Radio Polaca, iniciando a partir de entonces su carrera internacional. Desde 1934 hasta 1939 realizó alrededor de 100 conciertos, como parte de la actividad de ORMUZ (Organismo del Movimiento Musical
de la editorial ORMUZ). Hasta la Segunda Guerra Mundial, actuará con importantes orquestas de Europa, y durante la Guerra vivirá en Varsovia. En el año 1941 fundó el Cuarteto Uminska. Tras negarse a tocar para los alemanes, en Noviembre de 1943 abandonará Varsovia de incógnito. Participó en organizaciones secretas que se realizaban en casas particulares. El riesgo era máximo.

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Tras concluir la Guerra, incorpora a su repertorio un buen numero de obras de compositores polacos y se convierte en una transmisora de gran importància para dicha música. Su faceta de maestra fue también importante. Tuvo muchos alumnos e hizo revisiones de estudios y de obras de repertorio. Una importante aportación, que fue editada por PWV, fue el tratado que lleva por titulo Study of Scales and Arpegios, un manual de técnica básica, inspirado en la obra de Karl Flesch. Es un método aún vigente.

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La más importante de sus grabaciones es la que realizó de los Conciertos para violin y orquesta de Karol Szymanowski, junto a la Orquesta Filarmónica de Londres, dirigida por Gregor Fidelberg. Un registro de 1948, y una interpretación inmejorable, de una calidad excepcional. Un sonido propio, muy humano.

 

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Galina Barinova (1910-2006)

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Una de las primeras grandes violinistas de Rusia fue Galina Vsevolodovna Barinova, conocida sobretodo por la grabación de 12 sonatas para violín y clave realizada junto con el pianista Sviatoslav Richter. Galina fue una de las principales profesoras en el Conservatorio de Moscú.

Era natural de Sant Petersburgo, hija de un músico aficionado y de la destacada pianista Maria Barinova, que a su vez fue discípula de Josef Hofmann y Ferruccio Busoni. Su padre procedía de una antigua família noble. Galina estudió con Paul Kochanski y Josef Achron, debutando como solista a los 10 años. Fue una violinista de gran profundidad, transmitiendo un Beethoven impecable, destacando también en algunos conciertos de virtuosismo, como los de Wieniawsky o Sibelius. Los años 1924 y 1925 se desplazó a París, donde realizó un postgrado con el violinista Jacques Thibaud. Regresará a Leningrado, donde se licenciará en composición.

Su final de carrera fue brillante, interpretando con maestría piezas de Saint Saëns, Tartini y la Sinfonía Española de Lalo. Desde 1934 residió en Moscú, y durante la Segunda Guerra Mundial ofreció conciertos en primera linea para el ejército. Finalizada la guerra realizará numerosos conciertos en Rusia, países asiáticos y Europa. Tocaba las grandes obras però también el repertorio de violín solo, principalmente la obra de Bach, de quien su Sonata para violin solo en Do mayor obtuvo siempre una acogida enorme.

Estuvo en los jurados de los principales concursos de violín, como el Tchaikowsky de Moscú, el Paganini de Génova o el Bach de Leipzig, además de poseer la Gran Medalla de El Fondo de Eugène Ysaÿe de Bélgica (en 1965). En una ocasión, que el violinista Igor Bezrodny luego anotó en sus memorias, Barinova dijo respecto a los conciertos: “Mi principal propósito es tocar buena música, con un buen instrumento, una buena orquesta, en un buen salón, para un buen público. Si tienes este propósito debes tocar bien e intentarlo con todas tus fuerzas. No me es possible tocar con indiferència.”

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Entre sus grabaciones, hay que destacar, la integral de sonatas para violín y clave de Bach, que ejecuta junto a Sviatoslav Richter al piano. Sin duda, una gran aportación. Pero además hay otros registros de gran interés. Por ejemplo, dos versiones conmovedoras de los conciertos de Wieniawski y Sibelius. Este último tocado con una gran efusión y un evidente apasionamiento, mientras que el de Wieniawski -una obra igualmente de alto virtuosismo-, interpretado de forma sosegada, resaltando la línea melódica, que alterna con los pasajes más intricados, resueltos con facilidad extrema. Su sonido es precioso.



Erica Morini (1904-1995)

Con este artículo empiezo la que será la segunda parte de esta serie, que incluirá 15 violinistas de gran escuela. La primera será Erica Morini y con ella entramos en las violinistas nacidas en el siglo XX. Un nutrido grupo de chicas jóvenes apareció en escena tocando maravillosamente. Para la mujer, el hecho de poder tocar el violín, hacer una larga carrera de aprendizaje para luego convertirse en solista, era algo nuevo. Ya lo fue en el siglo XIX, pero en el XX hay que añadir una sólida preparación técnica, que hizo que las ansias interpretativas aumentaran de manera prodigiosa hasta llegar incluso, en algún caso concreto, a superar en emoción a hombres consagrados.

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Erica Morini, en 1917

Hablemos, pues, de Erica Morini, una violinista formada en la tradición austro-alemana. Se ganó la admiración de sus compañeros violinistas, aunque diría en cierta ocasión de manera contundente que “fue discriminada por muchos empresarios y excluida de ciertas oportunidades que consideraba merecer”. Pero triunfó y realizó una gran carrera en los Estados Unidos. En aquellos años ya habían nacido los Jascha Heifetz, Nathan Milstein y poco después David Oistrakh, que ocuparían la cabecera del violinismo.

Erica nació en Viena el 5 de enero de 1904. Recibió las enseñanzas de su padre Oscar Morini, que era el director de su propia escuela en Viena. Completó sus estudiós con Otokar Sevcik, por aquel entonces el mejor professor de la ciudad. Erica tenia dos hermanas también dedicades a la música: Alice Morini (pianista) y Stella Morini (también violinista). Sevcik se refirió a Erica de esta manera: “…ella sabe todo lo que no se puede enseñar”.

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La precozidad de Erica Morini la llevó a presentarse en Alemania gracias al célebre director de orquesta Arthur Nikisch. Fue el año 1918, primero con la Gewandhaus de Leipzig y luego con la Filarmónica de Berlín. Tenía solo 14 años y era la violinista más famosa de esa edad. Poco después, en 1920, debutaría en Nueva York, con la Filarmónica de la ciudad, dirigida por Arthur Bodanzky.  Más adelante viajaría a Australia y Rusia. Y a partir de 1938 se establecería en Nueva York. El nazismo ya era una realidad y su padre era de origen judío.

GRABACIONES
Por suerte con Erica Morini ya poseemos grabaciones que hacen justícia. De ella tenemos registros algunos de ellos insuperables y de una belleza extraordinària. Hay grabaciones importantes, como los conciertos de Beethoven, Brahms, Tchaikovski, Bruch, además de una maravillosa versión de la Sonata de Cesar Franck, con Rudolf Firkusny, al piano.

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De la grabación inolvidable del Concierto en Re Mayor de Beethoven, con la Filarmónica de Nueva York, destaca el extenso primer movimiento, que emociona hasta el límite máximo. Precioso. Todo un referente con un violín que suena casi irreal. Lástima que en el tiempo lento siguiente se oigan toses, haciendo casi imposible de escuchar esa música magistral, por culpa del insoportable ruído del público.

La versión del Concierto Tchaikovsky es del año 1952. Perfecta. Actúa junto con la RIAS Symphony Orchestra de Berlín, dirigida por Ferenc Fricsay. Un Tchaikovsky colosal. No exagero. Lo interpreta maravillosamente. Toda una referencia para los violinistas jóvenes. La Canzonetta, que ejecuta a flor de piel, se convierte en un suave llanto. Su vibrato, además, es de una factura excelente. Siempre bajo control.

También son ejemplares las versiones de los conciertos de Bruch o Mozart. Pero hay otra obra que merece un punto y aparte. Se trata de la Sonata de Cesar Frank, que interpreta con el pianista Rudolf Firkusny. Hacía mucho que no la escuchaba y esta vez la he recibido con un placer inmenso. Entre ella y Firkusny se desprende una riqueza de matices que no recuerdo en otra versión semejante. El pianista está sublime y los dos dialogan como seres celestiales. De nuevo digo que no exagero. ¡Escúchenla!

 

Les càrregues

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La càrrega, pintura de Ramon Casas que inspira el títol de l’obra de Jordi Cervelló

El febrer del 2018 vaig acabar una composició que porta per títol Les càrregues. Es tracta d’una obra simfònica inspirada en els fets que es van produir el dia 1 d’octubre de 2017. Concretament fa referència a les càrregues, per part de la policia espanyola, sobre la població catalana que volia votar en un referèndum d’independència. La creació d’aquesta peça obeeix a una necessitat imperiosa: explicar la meva indignació pel que vaig viure aquell dia. La partitura vol ser un testimoni musical viu, plasmat amb tot el realisme que em va ser possible. Vaig fer una selecció d’imatges, les que més em van colpir i les vaig entrelligar segons la meva percepció per tal d’obtenir un discurs musical lògic i entenedor.

Les càrregues és un poema simfònic, estructurat en tres grans seccions, amb dos temes principals. Trobar aquests dos temes va ser instintiu. El Testament d’Amèlia, un tema nostre entranyable, i l’A por ellos…, un tema que representés el mal. Aquest últim era sens dubte el més adequat, ja que aquesta trista història comença amb aquests crits eufòrics amb què van acomiadar als policies en els llocs des d’on van sortir. Les tres parts de l’obra estan connectades, sense interrupció.

La partitura està disponible a través de l’Editorial Boileau: https://ja.cat/lescarregues

El mes de Febrero del 2018 acabé una composición que lleva por título Les càrregues (Las cargas). Se trata de una obra sinfónica inspirada en los hechos que se produjeron el 1 de Octubre de 2017. Concretamente trata de las cargas que realizó la policía española sobre la población catalana, que quería votar en un referendum de independencia. La creción de esta obra nació de una necesidad imperiosa: explicar mi indignación por lo que viví ese día. La partitura quiere ser también un testimonio musical vivo, plasmado con todo el realismo que me ha sido posible. He hecho una selección de imágenes, las que más me impactaron, y las entrelacé según mi percepción para obtener un discurso lógico y a la vez entendedor. 

Les càrregues es un poema sinfónico y está estructurado en tres grandes secciones, con dos temas principales. Encontrar esos temas fue instintivo. Se trata de El testament d’Amèlia, una melodía tradicional catalana, y el A por ellos…, un tema que reprentara al mal. Éste último era sin duda el más adecuado, ya que esta triste historia empieza con los gritos eufóricos con que son despedidos los policías en los lugares desde donde salieron. Las tres partes de la obra están conectadas, sin interrupción.

La partitura está disponible a través de la Editorial Boileau: https://ja.cat/lescarregues

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Daisy Kennedy (1893-1981)

Esta violinista nació en Australia però sus padres eran de ascendencia escocesa e irlandesa. Daisy fue alumna privada de Otokar Sevcik en Viena, para luego y tras un
año, estudiar en la Meister-Schule. En Londres, aparece en el año 1911, realizando después diversas giras por Inglaterra, Europa, Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda.

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En el año 1914 se casará con el pianista ruso Benno Moiseiwitch, muy celebre durante buena parte del siglo XX, con quien hizo duo en repetidas ocasiones. Más tarde se divorciaría de él para y contraería matrimonio con el dramaturgo y poeta inglés John Drinkwater. Curiosamente, Daisy Kennedy fue la abuela del famoso violinista británico Nigel Kennedy.

Daisy fundó un trío con piano en el que participaba su primo Lauri Kennedy. Acabó su carrera fundando una orquesta de música ligera en el Regent Palace de Londres.

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De esta gran violinista existen pocas grabaciones. Merece escucharse especialmente la Sonata para violín y piano de Grieg, que interpreta con Hamilton Harthy, que se grabó en junio del año 1922.

Isolde Menges (1893-1976)

Una artista enorme fue la británica Isolde Menges. Su calidad es excepcional. Las versiones que realiza de las sonatas de Beethoven y Brahms son toda una referencia. Unas grabaciones lo suficientemente correctas para comprobar su gran clase.

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Isolde Menges tuvo a dos grandísimos maestros: Leopold Auer y Karl Flesch. Era hija de Georg Menges, natural de Alemania. Ella nació en Sussex (Inglaterra). Hizo muchos conciertos como solista. También con el cuarteto que llevaba su nombre y que fundó en 1931. Su manera de interpretar es perfecta. Un gusto exquisito, profundo y austero, en las versiones modélicas que realiza tanto en Beethoven como en Brahms. Y su sonido, sin duda mucho mejor de lo que se escucha, es para mi un referente. Sobrio, elegante y con un vibrato bellísimo. Con gran ilusión he escuchado varias de sus sonatas.

Tocó en muchas ciudades de Europa, Canadá o los Estados Unidos. Fue dirigida por batutas eminentes como las de Bruno Walter, Henry J. Wood o la del compositor Ernst Bloch, con el que en 1916 interpretó el Concierto para violín y orquesta de Brahms y la Sinfonía Española de Lalo. Las sonatas de Beethoven y de Brahms cuentan con dos pianistas excepcionales en la parte pianística. El inglés Harold Samuel para Brahms y el belga Arthur de Greff para Beethoven. Isolde Menges tocaba con un violín de Giuseppe Guarneri del año 1714.

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Isolde Menges, retratada por James Penniston Barraclough (1891–1942)



May Harrison (1890-1959)

Otro gran nombre olvidado es el de May Harrison, violinista inglesa de gran fuerza y personalidad. Su vida estuvo llena de momentos hermosos e inolvidables. Nació en la India, donde su padre -John Harrison-, que era ingeniero de minas, dirigía una importante empresa británica. Era además un buen flautista amateur. La madre fue una buena cantante, graduada en el Royal College of Music de Londres. Además de May, que nació la primera, hubo otras tres hermanas, todas ellas dedicadas a la música: Beatrice (1892), violonchelista y, como ella, nacida también en la India; Mónica (1897), que nació ya en Londres y que sería mezzo-soprano y, finalmente, Margaret (1899), que también se convertiría en una brillante violinista.

La vida de estas cuatro mujeres es una verdadera novela. Intentaré condensar en unas líneas vidas plenas de emociones, que bien podrían plasmarse en un film musical. Es importante resaltar que la família Harrison tuvo un papel importantísimo dentro del panorama musical en Londres. La carrera de las cuatro chicas (ninguna de las cuales llegaría a casarse) iba en paralelo con las actividades musicales que se ejercían en Cornwel Gardens, entre 1901 y 1920. Tenían una espaciosa sala de conciertos, donde acudían los mejores solistas y personalidades del mundo musical y literario, además de político. Nombres como el de Kreisler, Elgar, Beecham, Casals,  Rachmaninov o Nikisch eran frecuentes, así como los de George Bernard Shaw, Eleonor Roosevelt, la Princesa Victoria o la hija del rey Eduardo VII.

La carrera de las tres hermanas fue siempre en ascenso y tuvieron maestros de máximo nivel. May comenzó en el Royal College estudiando con el solista español Enrique Fernandez Arbós, para seguir luego con Leopold Auer en San Petersburgo. Beatrice estudió violonchelo también en el Royal College con William Whitehouse, y más tarde en Berlín con Hugo Becker. A los 17 años ganó el Premio Mendelssohn. Por último, Mónica se formó con el cantante Victor Beigel. Sin embargo, un accidente en la infancia le impidió hacer una carrera a tiempo completo.

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May Harrison

Y el número de compositores que alternaban era realmente importante. Elgar, Glazunov, Kodaly, Bax y sobre todo Frederick Delius, con quien mantuvieron una relación de por vida. Conocieron a este gran y personal compositor cuando, a través de un amigo común,  le comentó la excelente interpretación que May Harrison hacía de las Sonatas y Partitas de Bach. Ya pocos años antes las dos hermanas eran conocidas por la interpretación del Doble Concierto de Brahms, que les dirigia Glazunov. Fue a través del director Thomas Beecham que entraron en contacto. Delius visitó a las hermanas Harrison en su domicilio de Londres. Les dijo que le gustaría componer para ellas un Doble Concierto, que acabaría escribiendo durante la Primera Guerra Mundial. El resultado fue una obra impactante, de la que tenemos el privilegio de poseer una excelente grabación. Las dos hermanas tocan de manera sublime, una obra original de un compositor no adscrito a ninguna escuela. El efecto es enorme. Delius, además compuso para Beatrice una Sonata y un Concierto para violonchelo y dos sonatas para violin y piano dedicadas a May.

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Delius con Beatrice Harrison, en 1921

Antes de la Segunda Guerra Mundial, las actuaciones de May se escuchaban con frecuencia en los Conciertos Promenade, a través de la radio, la BBC. De 1935 a1947 fue miembro de la Facultad de Música en el Royal College. Finalmente recordar el emocionante concierto conmemorativo dedicado a Delius (29-5-1946), en el que las dos hermanas ayudaron a recaudar fondos para aliviar el sufrimiento de los niños europeos relacionados con la guerra.