Ginette Neveu (1919-1949)

18 Neveu 3.png

Fue una niña prodigio que con tan solo siete años y medio se presentó en la Sala Gaveau de París, interpretando el Concierto en sol menor de Max Bruch. En 1928 obtiene el Primer Premio de Honor de la Ville de París. Era discípula de Jules Boucherit y luego estudió con Georges Enesco. Estudió también composición con Nadia Boulanger. Pertenecía más o menos a la generación de las violinistas rusas que, todo y formar parte de una escuela distinta, tiene rasgos en común. Sobriedad en la interpretación y una técnica muy sólida y de sonido concreto. El violinismo llegaba al momento más alto. Ginette Neveu tocaba con autoridad, sin afectación, fraseo cálido y sin rigidez. Su sonido era potente y amplio. Su cantabile, emocionado y sincero. Era todo esto. Pero la vida fue cruel con ella. A los 30 años desapareció junto a su hermano Jean, al estrellarse el avión en el que viajaban. Era el día 28 de octubre de 1949. Yo tenia solo 14 años y lo viví con una tristeza infinita. Conocíamos ya su interpretación del Concierto de Sibelius que escuchábamos con tanta admiración. Era ya un máximo referente. También porqué sabíamos que en 1935, el año en que nací yo, ella obtenia el Primer Premio del recién inaugurado Concurso Wieniawski en Varsovia, y que David Oistrakh quedaba en segundo lugar. Su muerte nos parecía una injustícia enorme. Éramos jóvenes y fue como arrebatarnos algo nuestro. Pero la vida siguió y a su Sibelius le seguirían todas las grabaciones que fueron apareciendo y que hoy constituyen un tesoro único. Es ella.

Ginette Neveu debutó en Nueva York el año 1937 con gran éxito interpretando la Chacona de Bach y la Sonata para violín y piano de Richard Strauss, obra de la que, por suerte, hizo una grabación extraordinària. En 1945 debutaba en Londres, con el Concierto de Brahms y la orquesta de la BBC, y en 1946 grababa en los estudios londinenses de Abbey Road Tzigane de Ravel con su hermano Jean, la maravillosa versión del Nocturno de Chopin, la Danza de La Vida Breve de Falla y el famoso Hora Staccato arreglado por Jascha Heifetz. De esta última pieza, Neveu realiza una versión única. Y también en 1946 obtendría un éxito triunfal en el Albert Hall con la Philharmonia Orchestra y el Concierto de Sibelius. En 1947 volvió a América para tocar el Concierto de Brahms en Boston y Nueva York. El éxito fue enorme. Y en 1949 ya solo tocaría con la Orquesta Halle de John Barbirolli los conciertos de Beethoven y Sibelius. Un último recital en París, en la Sala Gaveau, acompañada de su hermano Jean. Ocho días más tarde vendría la tragèdia. Y aquí acaba su historia.

18 Neveu

Decir solo que Ginette Neveu, junto con Erica Morini e Ida Haendel (todavía en vida), son las únicas violinistas de finales del siglo XIX y hasta los años 40 del siglo XX que aparecen como las grandes violinistas de la historia en la mayoría de diccionarios especializados o libros sobre grandes intérpretes, de los que poseo algunos de los más conocidos. Injusticia imperdonable que motivó mis escritos sobre mujeres violinistas que nunca deberían haberse olvidado y que por suerte las grabaciones dan testimonio de su gran calidad. Ahora al dar por terminado una visión que tiene por finalidad denunciar el lamentable olvido, sigo con la discriminación de la mujer en la música para abordar la mujer compositora un tema igual o más grave que el de la interpretación. Poseo un largo listado e intentaré que para junio comenzar a publicar mujeres compositoras que nunca deberían haber sido olvidadas.

18 Neveu 2.jpg

GRABACIONES
Desgraciadamnte no está todo lo que nos hubiera gustado. Faltan algunos grandes conciertos, obras virtuosísticas, sonatas, etc. Pero es lo que hizo. Con solo 30 años de vida puede considerarse una muestra importante y suficiente para valorarla de manera profunda. Su versión del Concierto de Sibelius provocó una enorme admiración. Nacía una nueva estrella. Luego vendrían los Conciertos de Brahms y Beethoven. Las sonatas de Debussy o la Tercera de Brahms, y también un pequeño número de piezas sueltas que son un encanto: la Sicilienne de Paradis, la transcripción del Nocturno de Chopin o el chispeante Hora staccato de Heifetz, que ejecuta de manera genial. Pero sobretodo destaco el Poème de Chausson, del que hace una creación.De esta obra aconsejo escuchar y ver el fragmento final, que se puede considerar como un testamento. Por suerte està filmado, filmación que se considera un tesoro histórico: Ginette, en el registro agudo, emite dolcemente largos trinos, la orquesta es etérea y la violinista fija sus ojos al director de orquesta como si fuera el centro de la obra. Una mirada fija y extasiada. No está en este mundo. Es una imagen para el recuerdo.





Deixa un comentari

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

Esteu comentant fent servir el compte WordPress.com. Log Out /  Canvia )

Google photo

Esteu comentant fent servir el compte Google. Log Out /  Canvia )

Twitter picture

Esteu comentant fent servir el compte Twitter. Log Out /  Canvia )

Facebook photo

Esteu comentant fent servir el compte Facebook. Log Out /  Canvia )

S'està connectant a %s